domingo, 5 de marzo de 2017

Finalistas de la III Olimpiada IES NIT DE L´ALBÀ SOBRE VERDAD Y MENTIRA

En respuesta a la solicitud de muchos de vosotros para inspiraros a la hora de realizar vuestros trabajos para la Olimpiada os dejó aquí los textos finalistas de la III Olimpiada de Filosofía IES NIT DE L´ALBÀ, sobre Verdad y mentira:

Lo decisivo es ser prudentes. 
 Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa”, así define nuestro diccionario el acto de mentir. Desde pequeños nuestros padres, nuestros maestros y profesores, nuestros conciudadanos, en definitiva, nuestra cultura y sociedad nos ha enseñado que mentir, es un acto de cobardes, es detestable e inmoral, mientras que decir la verdad es de valientes, es lo correcto y lo bueno. Alguien podría pensar que si eso es lo que dice nuestra cultura nada hay que discutir acerca de si tenemos o no derecho a mentir. Se trataría entonces de decir siempre la verdad y no mentir nunca aunque lo hiciésemos como robots programados para ello. Pero todos somos conscientes de la diferencia entre una persona que dice la verdad porque sigue ciega e irreflexivamente las costumbres sociales, aunque esa verdad suponga una gran desgracia e injusticia, y la de una que pueda llegar a mentir tras una larga reflexión con el objetivo de evitar una desgracia y buscar una mayor justicia. Por tanto, desde nuestro punto de vista afirmamos que lo importante no es decir la verdad o la mentira, lo decisivo, es ser prudentes. 
Pero, ¿qué es ser prudentes? Según Aristóteles es propio del hombre prudente “el poder discurrir bien sobre lo que es bueno y conveniente (…) para vivir bien en general. (…) Llamamos prudentes cuando razonan bien  con vistas a algún fin bueno. (…) La prudencia tiene que ser, por tanto, una disposición racional verdadera y práctica de lo que es bueno y malo para el hombre”. (Aristóteles, Ética a Nicómaco). Por tanto, discurrir, discernir, pensar y  razonar para saber lo que es bueno es lo decisivo del hombre prudente. Y Aristóteles aclara que se razona bien cuando se haya y actúa según el término medio entre dos extremos. “Pues hallar el centro del círculo no está al alcance de cualquiera, sino del que sabe; así también dar dinero y gastarlo está al alcance de cualquiera y es cosa fácil, pero darlo a quien debe darse, y en la cuantía y en el momento oportunos, y por la razón y la manera debidas, ya no está al alcance de todos ni es cosa fácil; por eso el bien es raro, laudable y hermoso” (Aristóteles, Ética a Nicómaco). Antes de aplicar esta teoría al problema de la verdad y la mentira pensemos a través de un ejemplo cómo procedemos a la hora de hallar el término medio.
Pongamos por caso que mi amigo me pide prestado mi coche para ir a Madrid, pues él no lo tiene, y le urge ir por razones de salud inaplazables, no siéndole posible utilizar otros medios. En este caso puedo concluir que la generosidad radica en dejarle mi coche, la tacañería en no dejárselo y la prodigalidad en comprarle uno mejor que el mío. Sea ahora el caso de que otro amigo mío me pide prestado mi coche para ir a Madrid pero a mí me consta que él tiene más de un coche disponible y en condiciones de ir a Madrid. En este caso la generosidad radica en no dejárselo y la prodigalidad sería dejárselo. Por tanto, en un caso la generosidad consiste en dejarle el coche, mientras en el otro consiste en no dejárselo. Pero lo realmente decisivo es que en ambos casos he tenido que discurrir, reflexionar, discernir, pensar, razonar para llegar a lo bueno. Y este discurrir y pensar es lo que convierte mi acción en buena y a mi en prudente.
Recordemos que en el ejemplo anterior lo prudente y generoso podía ser “dejar el coche” o “no dejar el coche”, según el caso. Si esto lo aplicásemos a la mentira sería exactamente igual, es decir, no se trata de mentir siempre o de decir siempre la verdad pase lo que pase, sino que se trata de ser prudente eligiendo el término medio. Por ejemplo: Pedro, es médico y sabe que Antonio es hipocondríaco. Pedro sabe que acaba de descubrir que Antonio padece una enfermedad terminal, lo que quiere decir, que en un periodo  breve de tiempo va a fallecer. Por lo que Pedro tiene dos opciones, no decirle la supuesta verdad al paciente, sabiendo que así éste se llenará de fuerza para poder seguir luchando por su vida; o decirle la  supuesta verdad y esperar que el paciente pierda toda esperanza de salvarse y con ello muera incluso antes de lo esperado. ¿Qué debería hacer Pedro? ¿Cuál es la verdad y cuál la mentira? La respuesta a estas preguntas solo las tiene el propio Pedro que es médico y ha jurado poner todo su talento y prudencia para la salud de sus pacientes. Así aquella opción que elija, si ha sido meditada previamente mediante la razón será acertada y la correcta. Es precisamente en esto en lo que discrepamos de Kant.
“(…) El deber a la veracidad se trata de un deber absoluto válido en cualquier circunstancia” [Immanuel Kant] Con ello Kant afirma que el decir o no la verdad no depende de la circunstancia ni de la situación en la que te encuentres. Con esta cita pretendo demostrar la temeridad de la tesis de Kant y la sensatez y prudencia de mi teoría. Tomemos un ejemplo para verlo más claro: María, madre soltera, es testigo de la acusación en un juicio contra un peligroso criminal. Ella conoce la verdad, y sabe, además, que es culpable. Pero esta se ve obligada a mentir, ya que su hijo está en manos de los cómplices del delincuente. Si miente, María consigue salvar la vida de su hijo. Y si dice la verdad, encierran al criminal, para que este no vuelva a actuar, pero matan a su hijo. ¿Qué debería de hacer María? La respuesta es clara según Kant, María, a pesar de perder a su hijo, ha de decir la verdad. Sin embargo si analizamos con cautela la situación y pensamos en las circunstancias y las consecuencias que la decisión de decir la verdad suponen, ¿no sería mejor ser prudente y mentir? Por todo ello afirmo que es preferible ser prudentes a ser tan extremista como Kant.  Si María hubiese seguido la tesis de Kant, ella habría dicho la verdad, el criminal hubiese sido encarcelado, pero su hijo hubiese muerto, y con ello las fuerzas para seguir viviendo de María hubieran desaparecido, ya que era lo único que tenía en su vida.
Podemos concluir diciendo que lo más importante no es decir la verdad o no, sino aplicar correctamente la razón y saber tomar la decisión adecuada a cada situación, teniendo en cuenta las consecuencias de esta. Es decir, el saber razonar, reflexionar y pensar antes de tomar una decisión es lo más preciado para el hombre, ya que en algunas ocasiones su vida podría depender de ello. Y para ello debemos  saber elegir el término medio entre dos extremos. En definitiva, más que contar la verdad o la mentira, que nos preocupe ser prudentes.


 DESCONSEJO
La mentira. Curiosa palabra en los tiempos que corren, pero a su vez muy corriente. Encontramos mentiras diariamente, en la televisión, la radio, publicidad, o sin ir más lejos, podríamos encontrarla por la calle o en nuestros seres cercanos. La palabra mentira podríamos definirla de muchas formas, como por ejemplo, expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa. Pero nosotros no vamos a quedarnos en una simple definición. En nuestra tesis defenderemos, siguiendo a Sartre que puesto que el hombre es una carencia de ser,  se tiene que inventar e incluso recurre a  la mentira como algo propio de su naturaleza y de su ser cuando lo hace libremente.  “(..) el hombre, sin ningún apoyo ni socorro, está condenado a cada instante a inventar al hombre”, inventar, “un porvenir por hacer, un porvenir virgen que lo espera” (El existencialismo es un humanismo).  Por tanto, cada hombre en su situación virgen e irrepetible está solo y desamparado y  es responsable de sus actos, pues ha de crearse a sí mismo de acuerdo a su libertad. En definitiva, lo decisivo es que mi elección sea totalmente libre, en soledad, desamparado, al margen  de todo consejo, de todo condicionamiento y de toda presión. Si esa elección es la verdad o la mentira es secundario.
Es cierto que, Kant afirma que “el deber a la veracidad (…) se trata de un deber absoluto válido en cualquier circunstancia” porque, si no fuese así estaríamos tratando al resto de seres humanos como medios, y no como fines. Trataré de mostrar con un ejemplo que su planteamiento aunque pueda parecer riguroso y brillante  es erróneo. Sartre cuenta que un alumno suyo fue a visitarle en las siguientes circunstancias: “su padre se había peleado con la madre y tendía al colaboracionismo (con los alemanes); su hermano mayor había sido muerto en la ofensiva alemana de 1940, y este joven, quería vengarlo. Su madre vivía sola con él (…) él era su único consuelo. Este joven tenía, en ese momento, la elección de partir para Inglaterra y entrar en la Fuerzas francesas libres, es decir, abandonar a su madre o bien de permanecer al lado de su madre, y ayudarla a vivir. Se daba cuenta perfectamente de que esta mujer sólo vivía para él y que su desaparición y tal vez su muerte la hundiría en la desesperación”. Así, según este ejemplo, si este joven elige quedarse con la madre la trataría a ella como fin, pero consideraría como medios a sus compañeros que luchan por liberar Francia, y al revés, si se une a sus compañeros los trataría como fines, pero trataría como medio a su madre. En consecuencia, la teoría de Kant es una buena intención teórica, una utopía, inaplicable a los casos concretos de la vida. Y lo único que Sartre dijo a este joven fue: “usted es libre, elija, es decir, invente”. Pero, ¿por qué hemos de inventar?

"El hombre primero existe, se encuentra, surge en el mundo y después se define. El hombre, tal como lo concibe el existencialismo, es que no es nada. "(El existencialismo es un humanismo). En consecuencia, según Sartre nos hemos de inventar porque los seres humanos somos un vacío, un déficit, una carencia de ser, una nada. Es decir, mientras una piedra siempre es piedra, y tiene siempre las propiedades de piedra, el hombre en su  punto de partida es una carencia, una falta, una miseria, una ausencia de ser concreta e irrepetible, un no-ser. Y la única herramienta que tenemos para salir de esa miseria que somos es la libertad. Ya que con la libertad elegimos un proyecto de futuro, elegimos quién queremos ser con nuestras elecciones singulares e irrepetibles desde una circunstancia única. Pero incluso estas elecciones no terminan de salvarnos de la indigencia que somos, pues quien pretenda eso cae en lo que Sartre llama la “mala fe”.
La mala fe es la huida consciente de la nada y de la miseria que somos, hacia un nombre que nos otorgue más entidad de la que en realidad tenemos. Así cuando me identifico como alumno, profesor, padre, abogado, fontanero, pretendo mostrar una entidad que no se corresponde con mi indigencia o miseria que soy, ni con mi libertad. En definitiva, la mala fe es una mentira de quien soy, una mentira contada a mí mismo y a los demás en un intento de definirme siendo algo siempre abierto, libre e indeterminado. Pero la mala fe también sería si me identificase como sincero o mentiroso, pues en los dos casos, sincero o mentiroso es una cosificación que excede y sobrepasa la indefinición, libertad y vacío que soy. Esto nos lleva a considerar la sociedad en la que vivimos como una sociedad que fomenta la mala fe y la mentira.
En la sociedad actual las personas están acostumbradas a adoptar un “rol”, ya sean profesionales, familiares, políticos, para el ocio, etc. Irremediablemente por desgracia la sociedad exige a todas las personas interactuar con este juego de “roles”. Pero los roles limitan y encubren nuestra libertad en el fondo, pues hacen que nos sea más fácil objetivarnos y objetivar a los demás. Son, por lo tanto, inevitables incitaciones a la mala fe. Sartre pone un ejemplo en que un camarero sirve a los clientes con excesivo celo, con excesiva amabilidad; asume tanto su papel de camarero que olvida su propia libertad; pierde su propia libertad porque antes que camarero es persona y nadie debe identificarse totalmente con un papel social. Esto ocurre también con otras profesiones. La sociedad les demanda únicamente que cumplan su función como trabajadores, y de este modo personificamos la mentira que la sociedad quiere que representemos. Por otra parte, nuestros actos y declaraciones en cierto modo han de  ser de tal forma que puedan ser iguales para todos.
"Nuestra responsabilidad es mucho mayor de lo que suponemos, pues involucra a toda la humanidad" Puede ser que esto nos parezca contradictorio por lo dicho anteriormente, ya que sabemos que una de las partes de la ética de Kant es la ley universal ("actúa de modo tal que la máxima que se desprende de tu acción pueda ser elevada a la ley universal"). Pero existen varias diferencias notorias. Primero, para Kant el requerimiento lógico de desear la libertad del otro nos pone a todos bajo el imperio de la misma ley universal, en tanto que Sartre, como vimos, nos lleva a una situación insoluble de conflictos (tu libertad atenta contra la mía). Hasta puede ocurrir que tenga que luchar contigo en nombre de tu libertad. (Si usas tu libertad para apoyar al fascismo, me veré obligado a luchar contigo en nombre de la libertad de ambos). El reconocimiento de la mala fe no impide necesariamente la mala fe. Por último, según Sartre, aunque la lógica me lleva a considerar al otro en cada uno de mis actos, no me dice que debo hacer en cada situación concreta. Como ejemplo podríamos volver a citar el que pusimos en el primer párrafo en que el joven discípulo de Sartre fue a preguntarle si debía irse con sus compañeros a la guerra o quedarse con su madre.
En conclusión hemos visto que el ser desde que llega al mundo está condenado a crearse a sí mismo, está al margen de todo consejo y que tratar a las personas como fines, como decía Kant, no es aplicable a las situaciones de la vida. Debemos inventarnos, porque somos una carencia, una nada, y a diferencia de una piedra que nace piedra, nosotros tenemos que elegir el proyecto que queremos ser en el futuro, pero aun haciendo esto no podemos intentar huir de la miseria que somos, porque quien lo pretenda hacer caería en la “mala fe”  que no es más que una mentira hacia nosotros mismos y hacia los demás en un intento de definirnos, siendo siempre algo abierto e indeterminado. Evitar caer en la mala fe es algo casi imposible de lograr, porque vivimos en una sociedad que nos exige adoptar un papel un “rol”. Estos limitan nuestra libertad y hace que sea más fácil objetivarnos y objetivar a los demás. La sociedad nos obliga a cumplir estos “roles” y de esta forma personifican la mentira que quieren que representemos. Por último diferenciamos la manera de ver cómo nuestras acciones afectan a los demás entre Kant y Sartre, en la que el primero nos pone bajo una ley igual para todos, y Sartre afirma que nuestras libertades entran en conflicto, hasta el punto que una persona tenga que luchar contra otra para defender su propia libertad.

MENTIR ES ALGO NATURAL
A lo largo de la historia han ido sucediendo grandes hechos basados en las mentiras siempre bien vistos por la sociedad ¿Como es eso posible? Un gran ejemplo es el famoso juicio del rey Salomón quien mintió diciendo que mataría a un niño para conocer su verdadera madre. ¿Acaso obro mal? ¿Existiría el termino “mentira piadosa” si la mentira fuera totalmente inmoral? En mi opinión, se debería juzgar el fin de la mentira y no la mentira en sí, para defender mi punto de vista demostrare que la verdad no existe y me apoyare en filósofos tales como Ayer, Cicerón, B. Williams y Toulmin.

Como bien dijo Ayer, “los conceptos éticos fundamentales son inanalizables, puesto que no existe ningún criterio mediante el cual pueda probarse la validez de los juicios en que aparecen”. Es decir, es imposible juzgar un concepto como la mentira al igual que no se puede juzgar el bien ya que no existe ningún criterio con el cual hacerlo al no haber ningún termino por encima de este. Un ejemplo sería una cámara fotográfica, al igual que no se puede juzgar una cámara de fotos sin ver antes sus fotos que si que son analizables, no se puede juzgar una mentira sin conocer su finalidad o su contexto. Pero entonces, si no se puede juzgar, ¿Por que juzga la mentira el ser humano si no existe ningún criterio con el cual hacerlo?

Como dijo Cicerón, “Dado que la naturaleza distingue entre el bien y el mal, dado que uno y otro son principios naturales, también lo moral y lo inmoral ha de juzgarse con igual criterio y ser referido a la naturaleza”. Con esto quiero decir que es incorrecto que el ser humano por si mismo juzgue algo tan natural como la mentira. En la naturaleza, la ley que reina es la ley de la supervivencia mientras que en la sociedad humana lo hace lo moral e inmoral. En un supuesto de que los leones pudieran hablar, mentirían a la presa sobre si sus garras son peligrosas o no con tal de sobrevivir mientras que el ser humano lo consideraría inmoral por poner en riesgo el bienestar de su entorno. Con lo cual, si ya sabemos que la mentira no se puede juzgar, que es propia de la naturaleza, ¿por que un niño de 7 años afirmaría que la mentira es incorrecta cuando su alrededor esta lleno de ellas?

Para explicar como esta estructurada la sociedad respecto a la mentira me baso en el filosofo B. Williams quien dijo que “los efectos de la educación moral pueden hacer que la gente quiera actuar con mucha frecuencia de forma no auto-interesada, y , por lo menos, muchas veces logran hacer muy difícil, por razones internas, el comportamiento detestable”. Y es que en la escuela siempre han enseñado valores tales como la solidaridad y el comportamiento que evitan conductas de interés aunque estos valores se pierdan con la edad. Un ejemplo de esto es un niño que no miente al decir que tiene dos caramelos para compartirlos con su amigo pero si lo hace un político para inculpar a su oponente por auto-beneficiarse en las próximas elecciones o para ganarse la confianza de la gente. Pero entonces, ¿Como es posible ganarse la confianza con las mentiras? Desde mi punto de vista, el frío es a la verdad lo que el calor es a la mentira, es decir, la verdad solo es ausencia de mentira con lo cual una verdad pura sería aquella que conocemos con totalidad y esto es imposible dado que nunca conoceremos nuestro entorno en su totalidad. Por ejemplo, si decimos “el cielo es azul” nos equivocamos dado que, ni el cielo es de un solo color, ni todos tenemos la misma percepción del color azul. ¿Pero entonces, si la verdad no existe que debemos hacer?

Para llevar una conducta ejemplar y ética hay que seguir los pasos de Toulmin quien afirmaba que “Para que un argumento ético en el pleno sentido de la palabra sea un ejemplo de “razonamiento” tiene que ser igualmente “digno de aceptación”, quienquiera que sea el que lo considere. Más aún, si este argumento apela a principios apropiados para que se les llame “éticos”, éstos tienen que ser tales que armonicen las acciones de quienes los aceptan”. Con esto quiero decir que uno no puede defender la verdad si ni el mismo es capaz de decir siempre la verdad pero si puede defender la mentira aunque este en contra de ella. Por ejemplo, un profesor no puede castigar a los alumnos por no hacer los deberes si el se niega a corregir los exámenes de sus alumnos.
Una vez hemos defendido que la verdad no existe podemos desmentir a Kant con su afirmación “Ser sincero es un deber hacia la otra persona (…) y esta falta de sinceridad (…) merece la más seria reprensión”. Ya que si la verdad no existe, y para exigir la verdad primero hay que cumplir con el principio de decir siempre la verdad, nunca podremos ser totalmente sinceros con una persona.

En conclusión, la mentira es un termino que no se puede describir desde el punto de vista de lo bueno y lo malo con lo cual no podemos discutir si es moral o inmoral. Mentir es algo natural que ha adoptado el ser humano y ha modificado para su propio beneficio. Y finalmente, la verdad es algo inalcanzable con lo cual ser sincero es imposible y defender este principio es incorrecto.


La Verdad el mayor atajo…
Vivimos en un mundo en el que el interés económico es el aspecto más importante en nuestras vidas. Todo vale para conseguir la mayor rentabilidad e integrarnos en la sociedad del consumismo, en la que hemos crecido desde muy pequeños. Pero, ¿es legítimo mentir para conseguir nuestros fines? En mi opinión sí debemos intentar alcanzar nuestros propósitos, pero no a cualquier precio, pues sería catastrófica la existencia de una sociedad  basada en el derecho a la mentira, de ser así, existiría el deber de aceptarla y nada tendría sentido. Por tanto, afirmamos con Kant que “el deber a la veracidad (…) se trata de un deber absoluto válido en cualquier circunstancia” (Immanuel Kant, Acerca de un pretendido derecho a mentir por filantropía, Tecnos, 2012). Basándome en la tesis de este filósofo intentaré explicar por qué ante cualquier situación que se nos dé en la vida, el camino más corto que nos evitará mayores  problemas es la verdad. Por todo esto defenderé la verdad ante cualquier conflicto que se nos presente.

En primer lugar, la veracidad es un deber absoluto porque todos los seres humanos tenemos dignidad y la dignidad nos hace iguales a todos los seres humanos. En este sentido no debemos nunca instrumentalizar a las otras personas ni utilizarlas como medios para alcanzar nuestros propios fines. Y precisamente cuando mentimos a alguien le  estamos utilizando como medio porque le consideramos incapaz o indigno de la verdad, por tanto nos ponemos en un plano de superioridad, negándole su dignidad en equivalencia a la nuestra. Es precisamente la equivalencia o igual valor entre las personas la que nos obliga a no mentir. Es justo esto lo que nos explica John Rawls cuando nos habla de la posición original y del velo de la ignorancia.

En efecto, John Rawls,  habla de la posición original como una situación puramente  hipotética en la que los ciudadanos se abstraerían “de las contingencias del mundo social… para evitar las ventajas negociadoras que inevitablemente surgen en el seno del marco institucional de cualquier sociedad” (El liberalismo político). Es decir, ignorando un grupo de ciudadanos qué puesto ocupará en la sociedad en que luego vivirá, debería, en esa supuesta situación de igualdad, crear las normas y principios de justicia de esa sociedad. Una vez creadas se le revelaría su posición social y los principios por los que se rige. En ese caso resultaría irracional que rechazara las reglas de convivencia, pues se las habría dado así mismo. Precisamente creo que nadie en esta situación aceptaría una regla que permitiese la mentira, pues quien la aceptara ignoraría en la posición original y tras el velo de la ignorancia si luego sería el autor de la mentira o la víctima. Este desconocimiento nos hace ver la injusticia de un supuesto derecho a mentir ya que se rompería la equivalencia entre los ciudadanos.  Por eso Kant eleva el deber de veracidad a un deber universal, por encima de cualquier circunstancia.

" Obra solo según aquella máxima que puedas querer que se convierta, al mismo tiempo, en ley universal
 " Kant nos habla con el imperativo categórico de una máxima, es decir, de un deber subjetivo que lleva en su interior la intención de universalidad, que es lo que designa con ley universal. Es cierto que la intención no garantiza la universalidad de la norma, pero esa intención garantiza el absoluto respeto a la dignidad de los demás, pues valora que los demás tomarían la misma decisión que nosotros, y nos consideramos intercambiables con ellos. No obstante, aunque la intención de la máxima no garantice la objetividad de la ley universal, ésta cuenta con la fuerza de la razón  que ya es objetividad.

Kant admiró la universalidad de la física de Newton, y lo que Newton hizo en el ámbito de la física, Kant intenta realizarlo en el ámbito moral. En efecto, lograr leyes universales es la clave de la naturaleza de nuestra razón. Es decir, si la razón no elabora leyes universales en el ámbito moral se frustra, queda por debajo de sus posibilidades. Por eso que, el relativismo moral sería el fracaso del concepto de dignidad y el fracaso de nuestra razón en el ámbito ético. Por eso el deber de veracidad es un deber universal, por encima de cualquier circunstancia y que sólo ha de contar con la colaboración de una buena voluntad.

Ni en el mundo ni, en general fuera de él es posible pensar nada que pueda ser considerado bueno sin restricción excepto una buena voluntad." Kant afirma esta tesis con el convencimiento de que lo único realmente bueno, sin excepciones, es la buena voluntad. Y la buena voluntad es aquella que acepta y ejecuta el mandato de la razón, precisamente por su universalidad. De ahí que la elección de la mentira repugna a la razón, destruye la igual dignidad humana, corrompe la voluntad, y destruye la convivencia social pacífica porque destruye el valor sobre el que se sustenta la sociedad: la confianza.

Aunque la mentira parezca la mejor alternativa para evitar algún sufrimiento o dificultad puntual,  a largo plazo ocasionará peores consecuencias de las que se consiguen eludir en el momento en el que se miente. El daño evitado en un primer momento no es comparable al que ocasiona la pérdida de la confianza que afectará al mentiroso, y si ese mentiroso es la sociedad en su totalidad significa su autodestrucción. Este es uno de los riesgos que tiene nuestra sociedad actual. Pues en nuestra sociedad globalizada no faltan ejemplos de fraude y mentira en el ámbito científico, en el político,  en el religioso, en el financiero, en el económico,  en el deportivo,... Con la particularidad de que  es la mistificación del valor económico en nuestra sociedad la que nos empuja a un supuesto derecho a la mentira, pero esta tendencia nos conduce a considerar a los demás como medios y no como fines; nos conduce a la destrucción de la confianza y, por tanto, de la sociedad.

 (…) la universalidad de una ley que diga que quien crea estar apurado puede prometer lo que se le ocurra proponiéndose no cumplirlo, haría imposible la promesa misma y el fin que con ella pueda obtenerse, pues nadie creería que recibe una promesa y todos se reirían de tales manifestaciones como de un vago engaño”. Con esta afirmación expresa que nadie aceptaría una promesa con la intención de no cumplirla, y además añade que para  mentir es necesario que entre la persona mentirosa y su víctima exista un vínculo de confianza. El mentiroso se aprovecha de la buena fe de la gente. Miente porque da por supuesto la confianza de su víctima. Nadie miente a un destinatario que de antemano sabe que es  desconfiado e incrédulo. Este hecho pone de manifiesto la vileza, la condición parasitaria y la indignidad del mentiroso.


En conclusión cabe destacar que: el deber de la veracidad es absoluto y que no es posible la existencia de un derecho que permita mentir, pues el deber que conllevaría sería aceptar la mentira. Cualquier persona que creara las reglas de una sociedad justa sin saber que posición ocupará en ella, no aceptaría la presencia de la mentira, ya el desconocimiento nos permite ponernos en la situación de la persona que recibe la mentira y nos hace sentir engañados y manipulados. No puede existir un máxima universal que acepte la mentira porque ningún mentiroso aceptaría que le mintiesen, nada tendría sentido. Lo único realmente bueno es la buena voluntad guiada por la razón, que nos llevará siempre a decir la verdad. El peor daño que ocasiona la mentira es la pérdida de confianza en la persona que la efectúa, y a escala de sociedad supondría su inmediata autodestrucción.
 NO TENEMOS DERECHOS A MENTIR. VICENTE QUILES
 El pensamiento necesita de las interrogaciones para existir y no hay interrogación si no hay una verdad, pero también una mentira. Desde el comienzo de los tiempos la filosofía se ha encontrado con un problema al que, hasta hoy en día, nadie ha conseguido contestar con serenidad y firmeza, ¿Tenemos derecho a mentir? A lo largo de la historia muchos han sido los filósofos qua han dado a saber su pensamiento sobre esto, pero debido a la falta de razones y evidentes contradicciones entre unos  y otro, hoy en día no encontramos una respuesta clara y contundente ya que, como podemos observar en las disputas entre Kant, que defendía la verdad en todos los casos Y Benjamín Constant, que apoyaba la mentira cuando era necesaria para no producir dolor, toda buena teoría de uno era inmediatamente contrarrestada por el otro, produciendo que  sus ideas se anularan a la par. Nosotros rechazamos las ideas Constantinianas y nos apoyamos principalmente en Kant para defender  que el deber a la veracidad (…) se trata de un deber absoluto válido en cualquier circunstancia, sin ninguna excepción, manteniendo siempre intacta la dignidad de la persona.
En primer lugar, el mayor ataque que puede serle hecho al  deber del hombre hacia sí mismo es lo contrario de la veracidad: la mentira. Como nos muestra Kant mediante esta cita, la mentira no solo nos convertirá en objetos de desprecio ante los ojos de los demás, sino que lo seremos ante nuestros propios ojos, el único efecto de la mentira será que nuestro honor, nuestra dignidad se vean reducidas al límite. Bien es cierto que en algunos casos la mentira conseguirá aumentar nuestra situación de placer, pero, al ser descubierta ésta solo causará dolor al mentiroso y rencor y odio a los afectados. Imaginemos una pareja de jóvenes un par de siglos atrás, estos serán casados por obligación en breve, el hombre es muy rico, posee innumerables tierras y es codiciado por todas las doncellas de la zona, la mujer perdió la virginidad muchos años atrás, pero esta, sabiendo que en esta época en la que vivía no llegar al matrimonia virgen suponía una deshonra para ella y para toda su familia, y  por miedo a perder todo lo que podría ganar con él, esconde su secreto. La primera noche después de la boda, el descubre su secreto, y es devuelta a su casa, donde es maltratada por sus padres y produce que, a ojos de todos los vecinos, sean una familia despreciable. La mujer no volvió a salir de casa y hasta el día de su muerte lamentará no haber evitado todo aquello, contando la verdad desde un principio. A través de este ejemplo constatamos como la afirmación de Kant es cierta, porque la mentira solo ha producido dolor y desprecio a los ojos de la ejecutora y una desconfianza a los ojos de los demás.
En segundo lugar, cada hombre tiene no solamente el derecho sino incluso el más estricto deber de enunciar la verdad en las proposiciones que no pueda evitar, aunque se perjudique a sí mismo o a otros. Con esta cita, Kant nos expresa que siempre hay que decir la verdad, sin ninguna excepción, porque si no se destruirían lo que hoy llamamos principios. Además, desde mi punto de vista, estaríamos faltando al respeto a una persona que tiene todo el derecho del mundo a conocer realmente lo que desea. Imaginemos a un doctor, que tras numerosas pruebas ha estimado que tu  tiempo de vida  es  3 meses. El doctor, está completamente obligado a decirme el tiempo con el que mi vida expirará porque, aunque esta verdad me produzca un gran dolor, tengo el más absoluto derecho a saberlo, debido  a que con la mentira solo producirá que el final de mi vida esté basado en una completa mentira, produciendo una falta hacia mi persona y  posiblemente que no llegue a realizar algo que siempre he querido hacer, algo que realmente me hubiera hecho feliz y que, por culpa de algo tan sencillo pero tan grave como una mentira no he podido llevar a cabo. Con este ejemplo demuestro que la afirmación de Kant es correcta y que no debemos decir nunca la mentira porque, aunque parezca la mejor solución, puede llegar a afectar toda la vida de una persona, produciéndose una injusticia. Aun así ¿debemos utilizar la mentira para salvarnos de situaciones complicadas?
Volviéndome a apoyar en Kant mediante  su cita, “Y bien pronto me convenzo de que, si bien puedo querer la mentira, no puedo querer, empero, una ley universal de mentir; pues según esta ley, no  habría propiamente ninguna promesa, porque sería vano fingir a otros mi voluntad respecto de mis futuras acciones, pues no creerían mi fingimiento” pretendo demostrar que no podemos querer que mentir se convierta en una máxima y que todo el mundo la utilice para realizar falsas promesas que nunca cumplirá  para conseguir esquivar situaciones delicadas o complicadas convirtiéndote en una persona poco fiable y deshonrada. Pensemos en un político, cuya máxima ambición es ganar las elecciones, para ellos tendrá que convencer a todo el mundo de que su partido es el mejor, aunque tenga que utilizar la mentira. En los meses anteriores a las elecciones comienzas las primeras declaraciones y a todas las preguntas referentes al camino del país, si va a haber trabajo, si aumentara económicamente, si bajarán los impuestos… el responde con firmeza que sí, aun sabiendo con certeza que  ninguna de estas cosas va a pasar y que el país entrará en crisis poco después de las elecciones. Debido a sus buenas especulaciones es elegido presidente pero al poco tiempo, como el predecía, el país entro en crisis dándose a saber que todas las afirmaciones que él había realizado eran mentira, consiguiendo que su credibilidad cayera y que, al poco tiempo, en las próximas elecciones, cuando él vuelva a intentar ganar el poder del país, la población lo ve como un engaño de nuevo y no es reelegido presidente. Sin embargo las consecuencias entre decir la verdad y no decirla pueden involucrar tu vida de lleno, ¿tenemos derecho a mentir para salvar nuestra vida? 
Junto a Kant en su cita, “el hombre está sometido a la condición de permanecer siempre de acuerdo consigo mismo en la declaración de sus pensamientos, y está obligado consigo mismo a la veracidad (…)”, enunciaré que tus pensamientos, tu ideología, tu nacionalismo, tus ideales… son los que con el paso del tiempo han ido formando tu ethos, y nunca deberemos renunciar a ellos, aunque esto nos cueste perder la vida, pues prefiero morir sabiendo que he defendido mi persona y mi honor y sabiendo que se me recordarán como un ejemplo a seguir, a vivir en un mundo sometido por los demás, en el que queden ocultadas o permutadas todas aquellas facetas de mi de las que me sentía orgulloso . Imaginemos a un excombatiente de la 1º guerra mundial que ha dado todo por su patria. A comienzos la 2º guerra mundial  un grupo de enemigos invade por sorpresa su casa y es capturado. Mientras es apuntado con un fusil le dan la opción de unirse a ellos, rechazando completamente todo su pasado o morir al instante. El hombre prefirió morir, ya que es mejor morir siendo tú que vivir siendo como ellos quieren. Gracias a este ejemplo demuestro la cita de Kant  que nos muestra cómo debemos actuar ante casos en los que decir la verdad o la mentira condiciona tu vida. Kant era un firme defensor de la verdad, aun así, hubo un caso único en el que vacilo un poco sobre está, cuando no es tu vida la que está en juego, sino la de otra persona, como podemos observar en su cita: "En cuanto me vea coaccionado a contestar por la fuerza, sepa que se hará un uso impropio de mi testimonio y no me quepa escudarme tras el silencio, la mentira se torna una defensa. El único caso en que se justifica mentir por necesidad tiene lugar cuando me veo coaccionado a declarar y estoy convencido de que se quiere hacer utilizar impropiamente mi declaración”. En esta cita, Kant quiso decir, sin mucha fogosidad, que en este caso se daría un conflicto entre dos deberes y sólo habríamos de optar por el menos lesivo. Pero, en mi modesta opinión, a Kant no le interesa resolver ese dilema moral o cualquier otro, sino tan solo demostrar que un presunto derecho de mentir no tiene sentido, al margen de la nobleza que puedan acreditar sus motivaciones.
En conclusión, la mentira nunca se puede utilizar para salir de un aprieto, porque esto solo producirá a la larga una situación mucho peor, además no hacer uso de la veracidad solo puede producirle problemas a otras personas ya que,  la  realidad puede provocar una injusticia y en definitiva una falta al respeto de esa persona. También hemos de tener claro que la mentira no puede ser una máxima y que nunca la utilizaremos debido a que si no, todos los compromisos y promesas que realicemos se convertirán en objeto de burla y de desprecio a los ojos de los demás, incluyendo que la una de las graves consecuencias de esta es la repulsa que nos produciremos a nosotros mismos. La mentira no debe ser utilizada ni en casos en las que tu vida está en juego, pero debemos tener constancia de ella cuando la vida de alguien corre peligro. Termino diciendo que no tenemos derecho a mentir y que  un mundo repleto de verdad  sería un lugar mejor, en el que desaparecería la desconfianza y la enemistad de todos. Porque… ¿Acaso no fue la mentira el responsable de algunos de los fenómenos más lamentables de toda la historia como la segunda guerra mundial o sin ir más lejos, la crisis actual?

Mentir puede ser incluso una obligación

La relación entre la mentira y la moralidad siempre han planteado problemas éticos y ha resultado ser un dilema personal en muchas ocasiones cuando nos hemos visto en una situación en la que podíamos mentir o no mentir. Desde pequeños hemos sido educados para decir siempre la verdad y la sociedad nos ha impuesto que la mentira es algo negativo y la verdad algo positivo, pero según vamos creciendo nos damos cuenta de que esta afirmación no siempre es correcta pues la experiencia nos hace conocedores de las consecuencias y nos hace plantearnos ciertos interrogantes, ¿Siempre que mentimos estamos actuando de manera inmoral? ¿Tenemos derecho a mentir? ¿Es bueno decir siempre la verdad? Muchos filósofos se plantearon estas cuestiones, algunos defendieron la verdad de manera radical afirmando que no debemos mentir nunca, en cambio otros estaban a favor de la mentira en determinadas situaciones. Después de conocer y reflexionar sobre las teorías de varios filósofos voy a defender que no toda mentira es inmoral y que tenemos derecho a mentir, en ocasiones incluso la obligación de hacerlo pues en los tiempos que corren no podemos afirmar la inmoralidad de la mentira con criterios universales sino con criterios subjetivos que dependen de la situación en particular. Es decir, no creo que podamos juzgar el propio hecho de mentir, sino que debemos valorar el fin y las consecuencias que dicha acción supondría.

Por lo tanto no estoy de acuerdo con la posición extremista que toman algunos filósofos como Kant y San Agustín que afirman rotundamente que el deber de no mentir es una ley inviolable y siempre tenemos que decir la verdad, en cualquier circunstancia. Para mí esta afirmación es muy estricta y a día de hoy se convierte en una tarea  imposible pues considero la mentira algo indispensable para vivir en sociedad y algo inherente al ser humano.

“Hay muchas clases de mentiras, pero todas debemos aborrecerlas sin distinción. Pues no hay ninguna mentira que no sea contraría a la verdad” San Agustín afirma rotundamente que debemos odias las mentiras sin distinción, lo que quiere decir que no tenemos que tener en cuenta nada más, pues todo aquel que miente actúa en contra de la verdad y añade que  “Difícilmente podemos encontrar un mal tan grave como la mentira, pues se trata de un mal tan impío que debemos evitarlo por encima de todo” Con esta afirmación San Agustín defiende que toda mentira es negativa y no debemos mentir bajo ninguna circunstancia. Pero, ¿Y si la verdad tuviera un mal mayor que la mentira como consecuencia? No coincido con esta afirmación porque para decir que una mentira es mala debemos de tener en cuenta el fin de la misma pues podría darse una situación en la cual la verdad supondría un mal más grave. No debemos de valorar solo el hecho de que estemos mintiendo,  debemos de valorar las circunstancias.

Si bien puedo querer la mentira, no puedo querer, empero, una ley universal de mentir; pues según esta ley, no habría propiamente ninguna promesa, porque sería vano fingir a otros mi voluntad respecto de mis futuras acciones, pues no creerían mi fingimiento”. Kant también afirma que toda mentira es inmoral y que no podemos mentir porque de hacerlo, bajo cualquier circunstancia, estaríamos queriendo que el hecho de que sea posible mentir fuese una ley universal. Sostiene que el acto moral tiene valor en sí mismo, no en sus consecuencias. Afirmaciones a las que yo me opongo totalmente ya que ante ciertas situaciones la verdad puede ser un mal grave y al mentir no  tenemos por qué querer que la mentira sea una ley universal, sino que simplemente podamos mentir para evitar un mal mayor, una injusticia” queriendo que lo que se convierta en una  ley universal no sea “mentir”, sino “mentir para evitar ese mal”  Nuestra concepción del bien y el mal están demasiado condicionadas por nuestra educación, en ocasiones incluso por nuestra religión que muestra la mentira como un pecado pero debemos de mirar más allá del propio hecho de mentir pues puede estar bien o mal dependiendo de la situación, el motivo y las consecuencias.

Por ejemplo, Para salvar la vida de nuestro amigo que es inocente tenemos que mentirle al asesino, ¿Diremos ante esta situación que es inmoral mentir? ¿No es el deber moral de salvar la vida del amigo más importante que el que nos impide mentir? Como he explicado anteriormente, Para Kant y San Agustín no hay excepción, toda mentira es inmoral incluso en situaciones extremas, no importan las circunstancias. Planteando esta situación pretendo sostener que podemos llegar a una situación en la que aun cuando mintamos no estaríamos actuando inmoralmente y es cuando la consecuencia de la mentira es una injusticia.

Coincido con la siguiente afirmación de Benjamín Constant que sostiene que no todo hombre merece saber la verdad ya que todo aquel que pretenda causar un daño a otro con la verdad no tiene el derecho de conocerla, por lo tanto si se debe mentir en determinadas situaciones: “decir la verdad es un deber, pero solamente en relación a quien tiene el derecho a la verdad. Ningún hombre, por tanto, tiene derecho a la verdad que perjudica a otros”.  Planteada la situación anterior, ¿Es el asesino merecedor de conocer la verdad? No pues se estaría cometiendo una injusticia, pues en ese caso la verdad sería un mal mayor y estaríamos actuando correctamente al mentir para salvar la vida de nuestro amigo.

Por otro lado, mi opinión sobre la mentira, más allá de la moralidad es que es algo útil y necesario para vivir en sociedad. Si bien es cierto que a menudo les decimos a los niños que no mientan, en realidad les mostramos cómo mentir de una manera socialmente aceptable, normalmente por educación o para no ofender a alguien. La mentira social apropiada no sólo se tolera, es obligada. Los niños que no desarrollan esta habilidad pagan el alto precio de la desaprobación, el castigo o el ostracismo social”.

Coincido con David Livingstone Smith en su afirmación que quiere decir que en algunas veces la buena educación y el saber estar nos aconsejan que es mejor mentir o incluso nos obligan a hacerlo ya que aunque nos han enseñado que no debemos mentir, también nos han enseñado a ser educados y para ello en ocasiones es necesario mentir pues educación y mentira son palabras que van unidas. Creo que si nadie tuviera la posibilidad de mentir y todo el mundo dijese siempre aquello que piensa sería imposible llevarse bien, tendríamos muchísimos problemas.

En conclusión: No se puede decir que el propio hecho de mentir este mal o bien, debemos de juzgar la situación, el fin y las circunstancias, podríamos decir “mentir para… está mal” pero no podemos generalizar y decir que la propia acción de  mentir en cualquier circunstancia es algo malo. Hay mentiras que traen malas consecuencias pero eso no quiere decir que la verdad siempre traiga buenas consecuencias. Las situaciones en las que considero que no solo está justificado mentir sino que es un deber, una obligación es cuando la consecuencia de la verdad es una injusticia pues mentimos para evitar ese mal mayor. En tal caso, mintiendo estaríamos haciendo el bien. También pienso que todos por educación deberíamos de mentir en ocasiones ya que mentira y educación son conceptos inseparables pues mentir es algo necesario para vivir en sociedad, algo que forma parte de nuestras vidas y no seríamos capaces de llevarnos bien sin la mentira.

Rocío Aráez.


Si somos, hay verdad.
Hoy por hoy, encontramos la mentira representada de una forma muy atractiva, como una vía de escape fácil a nuestros problemas o situaciones complicadas, aceptamos la mentira como una excusa ante algo que nosotros mismos no queremos admitir y en ciertas ocasiones, me atrevería a decir, que la llegamos a considerar incluso verosímil. Pero si de algo debemos estar seguros es de que la mentira jamás podrá sustituir a la verdad en cuanto a principio racional se refiere y, con ayuda de los filósofos René Descartes e Immanuel Kant, y a la vez rebatiendo el pensamiento de Friedrich Nietzsche, el cual ve la verdad como algo que está influenciado por los pensamientos, defenderé la idea equivocada que se tiene a cerca de esta, como inexistente o forma de pensar inculcada por la sociedad, y algo, que afirman, en nada referente a nuestra capacidad propia de razonar sobre la veracidad o realidad de las cosas. Pues bien, para poder llevar a cabo esta práctica, es propio saber primeramente a qué consideramos verdad.
De modo que, como concepto de verdad aceptamos "la conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa." Es decir, vemos esta como algo que se ajusta a nuestra percepción de la realidad; como la forma más sencilla de explicar las cosas tal cual son sin la necesidad de inventar o añadir nada sobre esto, por lo tanto, podríamos concebirla como una forma objetiva, aceptada y apoyada por la mayoría de los seres humanos de contar lo más clara y concisamente posible la semejanza de las cosas. Es más, atendiendo al significado que se nos da acerca de virtud; conociendo que esta es por definición una acción virtuosa o un recto modo de proceder, debería ser cualidad inseparable de la verdad, pues es lo correcto actuar de un modo recto. Se debe afirmar también que el acto de decir la verdad depende de la naturaleza de cada persona; de la esencia o propiedad característica de cada ser que lo hace capaz de discernir el bien del mal y por tanto que somos seres racionales sabemos que el bien es lo correcto y el mal lo incorrecto o erróneo. Pero para poder pronunciar una verdad, primero hemos de conocer si realmente existe dicha verdad o algo certero en su plenitud.
Nietzsche responde a este enigma cuando rechaza la posibilidad de que exista una auténtica verdad, dice de esta: "¿Qué es entonces la verdad? Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes; las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son."[1] Para él la verdad no es más que una simple ilusión, esquiva el pensamiento de que algo que no es certero y que da lugar a dudas pueda existir. Todo va en el pensamiento humano, afirma Nietzsche. Según lo que nos han impuesto, de eso nos fiamos y todo lo que escapa a nuestro conocimiento o aquello que es distinto a lo que tenemos concebido como bueno, lo rechazamos dándolo por erróneo, considerándolo falso; atribuyéndole la cualidad de mentira. Nietzsche reduce la verdad a un conjunto de normas o conductas correctas que se crearon para un mejor funcionamiento de la sociedad y las cuales se han tomado como ciertas y han sido transmitidas de generación en generación hasta nuestros días. Según él, esta es algo imaginario ya que no es posible saber qué es verdad, pues como afirma, esta viene influenciada por nuestra propia forma de pensar; es únicamente la respuesta más acertada a un estímulo aprendido. Como ejemplo a esto, se podría tomar la situación en la que un abuelo enseña a su nieto que robar está mal; principio que sus padres le inculcaron a él primeramente. Según Nietzsche lo único que estaría provocando el abuelo sería la continuidad de una serie de normas que un día se impusieron como generales, mas ciertamente el abuelo no podría saber si realmente eso es correcto o no, ya que nunca se cuestionó lo contrario debido a que, incluso la sociedad, le obligó a vivir con ese pensamiento, pues el robo es un acto con castigo. No obstante, si encontrásemos un ápice de realidad y de seguridad de que existe algo que en su totalidad es verdad, podríamos comprobar que la verdad es algo certero y que hacemos bien en utilizarla como principio racional.
Fue René Descartes quien encontró la primera verdad indudable, tras preferir rechazar en todo momento la existencia de que algo fuera verdad pues no quería aceptar algo como verdadero hasta que la duda que envarga todas las cosas desapareciese de lo que es realmente certero. Es así como: "Pienso, luego existo"[2], pasó a ser la relidad más acertada para dicho filósofo. Esta reflexión quiere decir que la capacidad de pensar viene directamente relacionada con la existencia del ser humano. Para ser capaces de pensar o razonar hemos de existir, por lo tanto, es nuestra existencia un hecho probado; somos una prueba de la exactitud de que es correcto hablar de verdad pues existe; ya que existimos. Esta frase contradice el pensamiento de Friedrich Nietzsche, pues él mismo, para deducir la inexistencia de la verdad, tuvo que pensar en ello; por lo tanto existió, y esta verdad es tan firme y segura que las más extravagantes suposiciones de los escépticos, palabras textuales de Descartes, no son capaces de conmoverla. Mas este no cesó ahí su búsqueda sobre la existencia de la verdad, sino que identificó una serie de reglas que le llevarían a comprobar la veracidad de las cosas sin basarse simplemente en un planteamiento u observación. De esta manera, afirma: "El primer precepto es no recibir jamás por verdadera cosa alguna que no la reconociese evidentemente como tal; es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención y no abarcar en mis juicios nada más que aquello que se presentara a mi espíritu tan clara y distintamente que no tuviese ocasión de ponerlo en duda."[2] Supongamos un ejemplo. No podemos decir que la Luna tiene luz propia simplemente porque la vemos brillar. En ningún caso tomaríamos esa afirmación como certera aunque fuese la única teoría que poseyéramos, pues ha sido una idea producida por mí y por lo tanto está sometida a las dudas que yo mismo he podido crear y es la existencia de tales dudas lo que anula una verdad. Lo primordial es no dar nada en claro. Por lo tanto podríamos afirmas que si existe la verdad, es deber racional del ser humano aplicarla. Pero, lejos de omitir qué supondría la mentira, veamos qué es esta por definición.
Es pues la mentira, según la Real Academia de la lengua Española, la expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa. Esta definición técnica sobre la mentira, es apoyada por Immanuel Kant cuando este añade que "el hombre está sometido a la condición de permanecer siempre de acuerdo consigo mismo en la declaración de sus pensamientos y está obligado consigo mismo a la veracidad"[3]. Es decir, la mentira va contra nuestros principios racionales, por lo que la consideramos un engaño a nosotros mismos. Alguien que se engaña a sí mismo, es posible que acabe distorsionando su propia realidad, haciéndose creer que la mentira que está contando es la única verdad existente, y por ende, creando su vida sobre una mentira, pero nadie desea vivir de esta manera cuyo único fin es la incertidumbre sobre la verdadera realidad que se está viviendo. Como ejemplo a esto tenemos la mitomanía. Esta es un trastorno psicológico que consiste en mentir de forma patológica, falseando la realidad. El mitómano busca cambiar su realidad, reinventarse alterando aquellos aspectos de sí mismo que no ve aceptables. Es consciente de que miente y le pone tanto empeño que acaba creyendo sus propias mentiras provocando así, que la línea que divide la verdadera realidad de la fantasía que él crea, desaparezca. Mentir se convierte en una parte de su día a día que no puede evitar y no duda en recurrir a esta con tal de conseguir lo que quiere. Esta persona, identifiquémosla con un mentiroso, pierde toda credibilidad. Y cito a Nietzsche y Aristóteles cuando estos, respectivamente, se refieren a un mentiroso de la siguiente forma. "Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.",  "El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad."
Si bien, por propio orgullo, el mentir no es algo que nos pueda quitar el sueño, sí debe serlo el que nuestra palabra no tenga ningún valor, por este motivo para Kant hay dos tipos de mentira: la exterior o la interior. "Por medio de la primera el mentiroso se convierte en objeto de desprecio a los ojos de los otros; pero por la mentira interna se convierte en objeto de desprecio a sus propios ojos."[3] Quizás el mitómano no se vea afectado por la clase de mentira que le convierte en desprecio a su propio parecer, mas a una persona que ha sido educada sobre las bases de lo que representa el mentir y es conocedora de que existe una verdad auténtica, posiblemente sí reconozca el sentido que se le atribuye a la mentira interior.
[1] Friedrich Nietzsche, Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, Obras Completas, vol. I (Ediciones Prestigio, Buenos Aires, 1970) pp. 543-556.
[2] René Descartes, Discurso del método.
[3] Immanuel Kant, ''Ser sincero es también un deber hacia uno mismo" tomado del capítulo II de la segunda parte de La metafísica de las costumbres, Tecnos 2005.

 LA VERDAD DE LA MENTIRA
Me dispongo a realizar la siguiente disertación filosófica en la cual expondré mis argumentos sobre la opinión que poseo acerca del tema de ésta, "¿Tenemos derecho a mentir?"
 Actualmente, habitamos en un mundo donde la mentira está a la orden del día. Muchas han sido y son las personas que se refugian en la mentira como método de esconder la realidad y muchos han sido los filósofos que durante años han razonado sobre este tema y tanto defensores de la mentira como de la verdad han aportado sus argumentos, ¿pero quién nos dice qué mentir es bueno?¿Qué consecuencias puede tener el mentir?¿Podríamos vivir siempre con la mentira? Para darle respuesta a estas cuestiones, entre otras, nos basaremos en teorías como las de Kant, rechazaremos cualquier tipo de mentira y apoyaremos la prohibición absoluta de esta, pues comporta ciertas consecuencias negativas para el ser humano, como la pérdida de la confianza, la inseguridad en nuestro ser o los remordimientos de conciencia.
 Como bien dice Kant: “(...)no se limita solo a los hombres, sino llega también a todos los seres finitos que tengan razón y voluntad(...). La verdad se convierte en máxima universal para todos, la cual sería correcta y cumplida por todos sin excepciones de ninguna clase pues si existieran, cada uno obraría de una forma y esa conducta no serviría como ley universal, abandonándonos así, en un mundo de injusticias y desconfianzas, donde viviríamos en continuas guerras. Ya que la base de una convivencia y relación social entre personas es la confianza, una vez violada esta, la fiabilidad sería mínima, todo estaría bajo sospecha, el valor de la amistad sería truncado, nadie se fiaría de nadie y todo esto conllevaría a traiciones continuas y, por tanto, una ausencia de relaciones personales. Poniendo un ejemplo de lo anterior, una madre le prepara el bocadillo a su hijo; al día siguiente se entera de rumores que dicen que su hijo suele arrojar el bocadillo a la basura y, seguidamente, la madre intenta esclarecer dicha suposición; descubre que es verdad, y al venir a casa, interroga a su hijo, este dice que sí, que se lo come y ella ha descubierto que no. Al día siguiente, le pregunta de nuevo y le dice lo mismo que la vez anterior. Citando a Nietzsche: “(...)Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.” Es que, ¿a caso es más beneficioso tirar el bocadillo antes que tener la confianza de una madre? Realmente no lo creo, pero si en un hipotético caso, la madre no llega a descubrir la mentira...¿lograría su hijo mantener su propia mentira?

Basándonos en la afirmación que hizo Alexander Pope: “El que dice una mentira no se da cuenta del trabajo que emprende, pues tiene que inventar otras mil para sostener la primera.”, podemos decir que, como bien dice el refrán: “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo”, pues la mentira no se puede tener oculta por mucho tiempo. Ni la persona más inteligente tiene el poder como para no ser descubierta, porque la mentira se puede fingir en un determinado momento, pero al paso del tiempo todo lo dicho puede no ser recordado, y solo se puede confesar lo ocurrido, no es mas que la verdad. El mismo mentiroso tiene que creerse su propia mentira como para no caer en las redes de la verdad, algo imposible pasado un cierto tiempo. En nuestra sociedad actual, existe un complejo organismo de espionaje como es la gente, esto es, estamos vigilados continuamente por miradas indiscretas. Pues bien, partiendo de esta base, el pudor a la pérdida de relaciones habitúa a mucha gente a mentir para no ser descubiertas, ya que si se percatara de lo sucedido el receptor de la mentira, podría dar lugar a una ruptura de sus relaciones. Pongámonos en situación, son dos amigas; una de ellas no tiene la intención de salir hoy, ya que ha quedado. Para dar un argumento válido, se inventa que se encuentra mal. Cometió el error de creerla, pues decide ir a su casa y...¿cuál es la sorpresa? Su madre dice que ha salido. Al día siguiente llama a su amiga y le niega que haya salido. Todo bien, confía en ella hasta que un amigo advierte que la vio paseando. Claramente que la amistad se acabó. Con esto quiero decir que, por mucho que ocultes la verdad, al final, siempre habrá alguien que te descubra. Dando por supuesto todo este argumento, podemos decir que es mejor una verdad que nos cause dolor, que una mentira que nos cause placer ya que la mentira, al ser descubierta, nos causaría aún más dolor que el que nos produciría saber una cosa que nos sentaría mal. Realmente estas situaciones presentadas son las llamadas “simples” pero, ¿qué hacer si se presentase una situación extrema?
 Por lo que respecta a las situaciones límites, puede ser que emocionalmente no estemos preparados, pero al fin y al cabo sería justo decir la verdad pues deberías hacer lo que te agradaría que hiciese todo el mundo, es decir, el derecho a la verdad. Muchos han sido los filósofos que se oponían a Kant en este aspecto ayudándose de numerosos ejemplos. Por ejemplo: nos encontramos en una zona donde hay disturbios continuamente. Unos asesinos quieren matar a nuestro amigo. La pregunta de muchos es, ¿qué hacer ante una situación así? Muchos deciden coger el camino de la mentira. Pero pensando alternativas...¿podemos decir la verdad sin que afecte a nuestro compañero? Puesto que le tenemos gran aprecio, no queremos que sea asesinado, y se nos ocurre decir la verdad: está en el cuarto de arriba. Pero se encuentran que ya no estaba, pues la huída estaba planeada. Es decir, en todo momento hemos dicho la verdad, que nuestro compañero estaba arriba pero no han conseguido su fin y hemos logrado que huya con vida. En este caso, los asesinos nos habían utilizado como medio para conseguir un fin, matar a nuestro compañero, cosa que rotundamente rechaza Kant.
  Tal como decía Kant en su imperativo categórico: «Obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y nunca solamente como un medio», esto es, tratarle sin un interés, sin aprovecharnos de él, no como alguien útil en un momento dado y que nos desprendemos de él cuando ya no nos interesa. Sino que has de tratar a las personas de acuerdo a circunstancias, has de valorarlo, respetarlo, apreciarlo...El trabajo de un empleado hace unas semanas es menos productivo, pues sufre de dolores en la espalda y hace que baje su rendimiento. El jefe comprende su situación física y decide no forzarlo, así estaría utilizando a esta persona como fin. Si al contrario, el jefe decidiese darle un toque de atención para que aumente su productividad, aún sabiendo que tiene esos problemas, estaría utilizando a su empleado como medio. ¿Y si llegase a producirse una lesión? El jefe tendría que asumir su baja y perdería su apoyo y ayuda, además de eso, tendría remordimientos de conciencia pues no valoró su esfuerzo anterior y su situación, y por su culpa había llegado a tener una lesión. Este es un ejemplo más del interés que hay alrededor nuestro cada día.
 Defendiendo una vez más a Kant quien dice: "una declaración de manera injusta, falsificándola, cometo, por esa falsificación...que las declaraciones no tengan en general ningún crédito...". Así se refería Kant a la violación del deber a la verdad el cual, una vez alterado, se convertiría en una injusticia para la el mundo. Se dice que las declaraciones no tendrían ningún crédito ya que perderían su total veracidad y fuerza, quedando relegadas a mentiras. Puesto que la verdad se hace por deber convendría dar una definición de este: el deber es aquello que hay que cumplir y se ata al orden de lo estrictamente moral, es mas, las acciones hechas por deber se hacen independientemente de la relación con nuestra felicidad o desdicha, y con independencia de la felicidad o desdicha de las personas queridas por nosotros, se hacen porque nuestra conciencia moral nos dicta que deben ser hechas. Actualmente, son muchos los que birlan este deber y cada vez más. Sumergiéndonos en el tema político, son muchos los partidos que utilizan alimañas rastreras para conseguir más votos por parte de la población como últimamente pasa, pues estamos siendo engañados por campañas políticas basadas en la mentira, cosa que, provoca manifestaciones, huelgas, disturbios, etc. por parte de los ciudadanos contra su Gobierno. Baso mi queja sobretodo en el órgano de Gobierno, el cual podría dar ejemplo de veracidad a la ciudadanía y todo sería más llevadero para la humanidad.
 En conclusión, como hemos podido observar en esta tesis defendemos que hay que hacer uso de la verdad y de nuestra sinceridad ante cualquier situación, pues al no hacerlo supondría una falta a la veracidad y de destrucción de la confianza. No hay excusas ni excepciones, porque no se puede ocultar indefinidamente algo que es realidad, problamente ningún ser tiene la capacidad para pensar en todo momento en la mentira que contó y las explicaciones que dio, las cuales tendrían que recordarse, ni para ahorrar discusiones ni para beneficiarnos a nosotros mismos. Porque la mentira, nos esconde la realidad, ejemplo claro de los políticos, que con sus mentiras nos condenan a situaciones totalmente discutibles y las cuales provocan más daño que si desde un principio nos lo hubiesen dicho como verdad. Porque además, la utilización como medio de nuestros seres va en contra de nuestros valores y estaríamos faltando a nuestra conciencia. Por esto, rotundamente hemos de rechazar la utilización de la mentira. Así pues, pienso que la idea de verdad y realidad es inseparable ya que con la ausencia de la verdad, viviríamos en una realidad mentirosa, la cual nos perjudicaría personal y conjuntamente.


Lorena García. 


miércoles, 1 de marzo de 2017

V OLIMPIADA DE FILOSOFÍA IES NIT DE L´ALBÀ


Siguiendo la costumbre del centro el próximo 21 de marzo celebraremos ya nuestra V olimpiada de filosofía. 

Podrán participar todos los alumnos y alumnas de 1º y 2º de bachillerato del IES NIT DE L´ABÀ.
Se trata de brindar la posibilidad de participar en certamen relacionado con los contenidos educativos y la realidad social en la que vivimos. La olimpiada permitirá ver la filosofía en acción, es decir, como actividad de debate, diálogo y crítica entre diferentes posiciones teóricas.

Objetivos:

  • Promocionar el ejercicio filosófico por parte del alumnado de nuestra comunidad.
  • Establecer un certamen en que se comprendan todos los elementos propios del debate, reflexión y crítica filosófica referente a un aspecto que aparece en el currículo de la materia.
  • Vincular la reflexión filosófica a problemas contemporáneos de índole social, política, epistemológica u ontológica.

Sistema de Participación:


Primera Fase: hasta el 6 de enero de 2017. Entrega de trabajos. 
Segunda Fase: 21 de marzo de 2017.
Lugar de realización: Salón de actos del IES NIT DE L´ALBÀ.
1. Elaboración de un trabajo relacionado con la temática filosófica especificada por la organización que irá acompañada de una bibliografía al respecto.
El trabajo será de un máximo de 4 folios por una cara, letra arial, tamaño 12, interlineado 1'5. 

Tema: ¿Es necesariamente democrática la filosofía? La filosofía y la defensa de la democracia. El desarrollo del mismo va a cargo del alumno/a.
2. Los trabajos seleccionados serán remitidos electrónicamente a la dirección alfonsoagullocanda@gmail.com por el alumno. 
3. Evaluació de los trabajos por los miembros del Departamento de Filosofía y selección de los finalistas que podrán ser hasta un máximo de 8 si los trabajos reúnen la calidad suficiente. 

Procedimiento:


a. Presentación pública (10 minutos): evaluará la competencia en comunicación lingüística en su modalidad de expresión oral, y  expresión en público de los ponentes. Se valorará el uso de las TIC para la presentación del trabajo.
b. Preguntas/respuestas: habrá 2 preguntas para cada ponente, una por alumno. En caso de que voluntariamente los finalistas no plantean preguntas, se establecerá un orden obligatorio para las mismas. Las preguntas sirven para evaluar el grado de lectura de los trabajos de los compañeros así como la capacidad para plantear críticas a los mismos. Las respuestas medirán la capacidad de contraargumentación del ponente a las cuestiones de sus compañeros. Cada alumno podrá realizar un máximo de 2 preguntas a sus compañeros.
c. Se establecerá un Comité Evaluador formado por profesores de Filosofía u otras personas que los organizadores consideran oportunas. El comité evaluador seguirá las exposiciones hasta el final, y después de eso emitirá su evaluación.

Premios: 


La Asociación de Alumnos del IES concederá un premio de 80 €   a los que obtengan el primer premio; 50 a los que obtengan el 2º premio; y 25 a los que obtengan el 3º. 
Los finalistas acudirán, en representación del centro,  a la Olimpiada de la Universidad de Alicante el próximo 24 de marzo. 


martes, 28 de febrero de 2017

PROYECTO: LO REAL, LO APARENTE Y LO VIRTUAL.



1 Visionad la película Matrix y: resumid la trama o argumento de la película; distinguid qué es real y qué es virtual en Matrix; resumid la teoría científica que expone el artículo “Is our world a simulation? Why some scientists say it´s more likely than not, publicado en The Guardian. 2 Analizad una de las siguientes propuestas: videojuego, o realidad virtual, o el objetivo de la siguiente web https://www.eonreality.com/eon-experience-avr. A la hora de analizar detallad: a) en qué consiste; b) qué valores trata de promocionar; c) y cómo puede condicionarnos ahora y en el futuro (Finalizado el 17 de enero. Máximo 3 folios). 3. Leed el mito de la caverna de Platón y: a) realizad un dibujo de la caverna; b) sirviéndoos del mito explicad la teoría del dualismo ontológico de Platón; c) distinguid qué es real para Platón y qué es virtual. 4) Explicad brevemente uno de los siguientes modelos metafísicos que te adjudicará el profesor: el modelo metafísico organicista de Aristóteles; el modelo o paradigma mecanicista newtoniano; el modelo metafísico relativista; el modelo metafísico cuántico.(Finalizado el 23 de enero. Máximo 4 folios). 5. Definid los siguientes términos: metafísica, real, realidad, realismo, virtual, apariencia, ser, ente, sistema metafísico, materia, espíritu, unidad, dualidad, multiplicidad, devenir, necesidad, contingencia, trascendencia, categoría, abstracción, materialismo, espiritualismo, existencialismo, esencialismo, cosmovisión, paradigma, Universo, naturaleza, finalismo, organicismo, determinismo, orden, causalidad, conservación, principio, mecanicismo, materia, relatividad, cuántica, espacio, tiempo, azar, determinismo, indeterminismo, probabilidad, gaia, caos, entre otros. 6. Componed una disertación en la que respondáis a la siguiente pregunta: ¿Qué es lo real? (Finalizado el 30 de enero. Máximo 8 folios). 7. Graba un discurso en formato vídeo, de 3 minutos como máximo, respondiendo a esta cuestión: ¿es la mayor parte de nuestra vida virtual?

Normas para la elaboración del trabajo:
Tiempo aproximado del trabajo entre 15 y 18 horas. Tenga en cuenta que, al final de cada semana, el profesor puede solicitarle el trabajo de su equipo durante esa semana para evaluarle. También puede pedirle que pronuncie un discurso sobre el resultado de sus investigaciones durante esa semana. Si lo hace tenga presente que le podrá poner nota definitiva aunque sólo le haya corregido una parte. Tenga presente que al final de cada semana le podrá pedir un discurso sobre lo trabajado en esa semana con su equipo. Fecha de entrega 30 de enero, en caso de que no tenga clase ese día, el siguiente inmediato en el que tenga clase de filosofía. 9 sesiones de clase. . El alumno debe indicar en cada apartado el tiempo real que le llevó.

El trabajo se realizará en grupos de cuatro, y no menos. La disertación será elaborada en equipo y se presentará una sola disertación por equipo. El trabajo se presentará impreso, sin funda, y con las hojas grapadas. El discurso será uno por equipo, y podrá hacerlo un representante o podrá ser coral. En la primera página figurará el nombre de los miembros del equipo y el título del trabajo. La fecha de entrega será el día 5 de diciembre, en caso de que no tenga clase ese día, el siguiente inmediato en el que tenga clase de filosofía. Los trabajos deben estar personalizados. Está prohibido cortar y copiar de internet o de otro equipo. Es válido y recomendable buscar información en la red y con otros compañeros, pero luego es imprescindible contarlo con las palabras de cada uno. El profesor podrá solicitar entrevista con cualquier miembro y en ningún caso será una excusa el decir que ese apartado lo ha trabajado otro miembro del equipo. Con independencia de que se puedan repartir las tareas de trabajo entre los miembros del equipo, todos deben estar al corriente del trabajo y las investigaciones de sus compañeros y conocerlas como si fuesen ellos mismos quienes las investigaron.


Mucho ánimo. 

PROYECTO: NO HABRÁ UN ERE EN NUESTRA EMPRESA!!!




Un indígena del Amazonas ha encontrado en medio de la selva un bolígrafo de acero bastante puntiagudo. Este bolígrafo lo había perdido unos días antes un explorador que no llegó a tener contacto con la tribu a la que pertenecía el indígena. Inmediatamente después de encontrar el bolígrafo el indígena fue atacado por una fiera con la que mantuvo una lucha y a la que, finalmente, logró asustar y herir. De regreso al poblado el indígena mostró su hallazgo a los miembros de la tribu y ante ellos utilizó el bolígrafo a modo de punzón para realizar la siembra de semillas de maíz. La eficacia fue tal, que todos los miembros de la tribu, cuando quieren sembrar, solicitan el bolígrafo del afortunado que lo encontró.

Usted podrá ser invitad@ a participar en un congreso de filosofía con el objeto de pronunciar un discurso de 2 ó 3 minutos en el que defenderá si los indígenas tienen un conocimiento objetivo del bolígrafo y lo utilizan adecuadamente. Posteriormente usted debatirá con otros asistentes al congreso sobre esta cuestión: ¿Es posible el conocimiento objetivo? Llegado el caso usted deberá remitir una disertación sobre si es o no posible el conocimiento objetivo, a los organizadores del congreso, y si resulta seleccionada la disertación, usted será finalmente invitado a asistir al congreso. En él deberá exponer el contenido de su disertación sirviéndose de una pequeña exposición power point. Si usted tiene una intervención excelente el jurado le premiará y le distinguirá.

Usted debe preparar su disertación y posible intervención, y para ello ha acudido junto a un experto en filosofía para que le haga el discurso y un pequeño informe filosófico, pero su sorpresa fue mayúscula cuando el experto le contestó que ni por todo el dinero del mundo le haría eso. Además, le informó que ningún filósofo ni profesor de filosofía que se precie se lo debería hacer. Sorprendid@ preguntó por la razón de la negativa... Y el experto le respondió que la filosofía enseña a pensar por uno mismo, y que si él le hiciese ese informe y ese discurso entonces sería la respuesta de él y reflexión del experto, y a usted le han pedido la suya, no la del experto.

Al ver su sorpresa el experto en filosofía le propuso una solución. Esto es lo que le dijo: “yo no le puedo hacer ese discurso, ni la disertación, ni elaborarle sus ideas para ese debate, pero yo puedo mostrarle el camino y guiarle para que usted elabore su propio discurso filosófico, su propia disertación, y tenga sus propias ideas filosóficas sobre esa cuestión”. Cuando usted le pidió que le mostrase ese camino, el experto se retiró y al cabo de un tiempo apareció de nuevo y le entregó un guión de lo que usted debía investigar, indicándole hasta el tiempo que debe dedicar como mínimo a investigar cada apartado y el número mínimo y máximo de líneas, pues el tiempo le apremia y es necesario planificarse, y, a la vez, es importante no perderse demasiado ya que existe mucha información.

Cuando usted leyó el guión no se sintió capaz, pero el experto le ofreció clases específicas de apoyo en compañía de otros candidatos que también le podrían ayudar. Usted no estaba muy convencid@ de participar en ese extraño congreso pero cuando llegó a su empresa de trabajo comentó la invitación con sus compañeros, curiosamente el director general de la empresa, tenía la puerta abierta y escuchó todo su relato. Al terminar le llamó y le dijo que pasase. Una vez dentro esto fue lo que le contó.

Le comentó un secreto. La compañía en la que trabaja, había fabricado, por error, millones de unidades de un producto defectuoso que puede ser la ruina de la empresa. El director general le comentó que la única solución sería encontrar un uso para ese producto defectuoso y hacer creer al público que es un producto imprescindible para ellos. El director general le dijo que era exactamente el mismo caso del indígena, se trataba de un bolígrafo, pero fue utilizado como herramienta para introducir las semillas en la tierra. El director general le dijo que usted debía unirse a otros tres trabajadores de la empresa y presentar el trabajo para ir a ese congreso, la empresa correría con los gastos y a lo largo de su investigación deberían proponer al director general qué finalidad y utilidad se le dará a ese producto que ha salido defectuoso. Antes de salir del despacho, el director general le rogó encarecidamente que no comentase nada con sus compañeros de trabajo que finalmente no estén en su equipo pues, si conociesen la situación tan delicada por la que atraviesa la empresa, podrían desatarse los nervios y la angustia. Además, usted sabe que son muchos los puestos de trabajo que dependen de usted y sus tres compañeros a partir de este momento, pero también sabe, que sólo en la calma y en el pensamiento tranquilo, acuden las buenas ideas. Finalmente escribe al preparador y le dice que le envíe el guión de nuevo y que acudirá a sus clases en compañía de sus tres compañeros de equipo. Sólo al profesor le contarán el producto que salió defectuoso y el plan que ustedes tienen para que ese producto tenga tanta fortuna como lo tuvo el bolígrafo entre los indígenas.


Ustedes deben investigar las siguientes cuestiones:
    1.1 Identifique los elementos del conocimiento (4-7 líneas. 10 minutos). 1.2 Indique por qué el conocimiento es un problema filosófico (5-10 líneas. 20 minutos). 1.3 Resuma alguna teoría que establezca grados del conocimiento describiendo esos grados (30 minutos. Entre 8-15 líneas). 2.1. Resuma entre 8 y 15 líneas cada una de estas teorías acerca del conocimiento: el idealismo, el realismo, el racionalismo, el empirismo, el perspectivismo, el escepticismo. Dedique a cada teoría al menos 35 minutos. (Fin primera semana) 2.2 Resuma las claves de las siguientes teorías de la verdad: verdad como consenso, adecuación, perspectiva, coherencia, falsación (Entre 40 y 60 líneas. 90 minutos). 2.3 Elabore un glosario con el significado de los siguientes términos: gnoseología, razón, sentidos, abstracción, objetividad, certeza, duda, evidencia, escepticismo, autoridad, probabilidad, prejuicio, coherencia, adecuación, consenso, incertidumbre, inducción, hipotético-deductivo, método, verificación, predicción, realismo, causalidad, relatividad, caos, indeterminismo, interés e irracional (130 líneas máximo. Una media de tres o cinco líneas. 2 horas. Fin segunda semana). 3.1. Analice tres textos sobre el conocimiento, de alguno de los autores que le propondré en el moodle. Dos horas, entre 80 y 100 líneas) 4.1. Resuma los objetivos, funciones y principales elementos de la ciencia y la técnica. (Entre 10-15 líneas. 30 minutos). (Fin tercera semana). (4.2 Elabore una definición de los siguientes términos técnicos de la ciencia: hecho, hipótesis, ley, teoría y modelo (Entre 15-20 líneas. 20`) 4.3. Enumere los elementos y describa la técnica de elaboración de una teoría científica (entre 8-15 líneas. 30`). 5.1. Manifieste su opinión informada sobre la inquietud humana por transformar y dominar la naturaleza con la técnica poniéndola al servicio del ser humano y las consecuencias de esta actuación (1 hora. 10-20 líneas). 6.1 Elabore el discurso sobre el conocimiento (20 minutos). . Elabore la disertación sobre el problema del conocimiento objetivo (tres o cuatro folios. 90 minutos).(Fin 4 semana). Y si ha sido elegid@ elabore una presentación power point en el que resuma las ideas de su disertación (Diez minutos de exposición). Ya sólo le falta el premio, tranquil@ se lo entregaremos. Cuéntenos cómo le va a su empresa aunque no haya sido seleccionado para el congreso. Y no nos deje con la duda, ¿cuál fue el producto defectuoso que había fabricado su empresa y cuál fue su genial solución que le contó a todos en la cena de celebración en la que fue premiado por el director general y ovacionado por todos sus compañeros? ¿Qué tal le ha ido con el experto? Definitivamente usted es un/a genio..., y si no lo es, conviértase, pues tiene mucho ingenio!!!!

Normas para la elaboración del trabajo:
Tiempo aproximado del trabajo entre 16 y 25 horas. Tenga en cuenta que, al final de cada semana, el profesor puede solicitarle el trabajo de su equipo durante esa semana para evaluarle. También puede pedirle que pronuncie un discurso sobre el resultado de sus investigaciones durante esa semana. Si lo hace tenga presente que le podrá poner nota definitiva aunque sólo le haya corregido una parte. Tenga presente que al final de cada semana le podrá pedir un discurso sobre lo trabajado en esa semana sobre lo trabajado con su equipo. Fecha de entrega 5 de diciembre, en caso de que no tenga clase ese día, el siguiente inmediato en el que tenga clase de filosofía. 18 sesiones de clase. . El alumno debe indicar en cada apartado el tiempo real que le llevó.

El trabajo se realizará en grupos de cuatro, y no menos. La disertación será elaborada en equipo y se presentará una sola disertación por equipo. El trabajo se presentará impreso, sin funda, y con las hojas grapadas. El discurso será uno por equipo, y podrá hacerlo un representante o podrá ser coral. En la primera página figurará el nombre de los miembros del equipo y el título del trabajo. La fecha de entrega será el día 5 de diciembre, en caso de que no tenga clase ese día, el siguiente inmediato en el que tenga clase de filosofía. Los trabajos deben estar personalizados. Está prohibido cortar y copiar de internet o de otro equipo. Es válido y recomendable buscar información en la red y con otros compañeros, pero luego es imprescindible contarlo con las palabras de cada uno. El profesor podrá solicitar entrevista con cualquier miembro y en ningún caso será una excusa el decir que ese apartado lo ha trabajado otro miembro del equipo. Con independencia de que se puedan repartir las tareas de trabajo entre los miembros del equipo, todos deben estar al corriente del trabajo y las investigaciones de sus compañeros y conocerlas como si fuesen ellos mismos quienes las investigaron.


Mucho ánimo. 







Trabajo sobre el conocimiento y la verdad.

Julián Guilló, Samuel Milán, Álvaro Morales y Nadia Molina. 1ºBAC A


Identifique los elementos del conocimiento.

Sujeto: Es el individuo que conoce. En el agrupamos todos los sentimientos y estados de duda, certeza, sabiduría.. Nombramos al sujeto como el punto del que parte la verdad del conocimiento humano.
Objeto: Es todo aquello que el individuo percibe, imagina o piensa, ya sea real (Lo percibimos externamente) o irreal (Todo cuanto pensamos o imaginamos).
Medio: Canales por los cuales llegamos a conocer algo realmente. Estos canales son:
-Experiencia interna: Abarca todo aquello de l que nos damos cuenta interiormente. Estos hechos son realmente certeros, ya que el pensamiento es algo realmente existente.
-Experiencia externa: Todo aquello que obtenemos a través de los sentidos.
-La razón: Asocia lo obtenido de los sentidos con experiencias pasadas para generalizarlo y adecuarlo a cualquier tiempo y lugar.
-La autoridad: Constituye todos aquellos conocimientos que nos han enseñado personas especializadas en ciertos temas y por ende, con más veracidad sobre ellos.
Imagen: Es la interpretación que damos a todo aquello que percibimos para poder identificarla posteriormente.

Indique por qué el conocimiento es un problema filosófico.

Los humanos dedicamos mucho tiempo a conocer el universo. Dejemos de usar el conocimiento para resolver un problema, si no que coloquemos al conocimiento en el problema. La gnoseología intenta resolver si es posible o no el conocimiento. Imaginemos por un momento que este no fuera posible. Descartes decía que el conocimiento no era posible porque la realidad en sí no existía, y si la realidad en sí no existiera, no habría nada que conocer, por lo que todo aquello que aprendemos sería inútil y todo lo que nos enseñan sería nada, ya que no habría nada que enseñar. En resumen, el conocimiento es un problema filosófico porque involucra a todo cuanto existe y todo en lo cual creemos.

Resuma alguna teoría que establezca grados del conocimiento describiendo esos grados.

Kant distinguió tres tipos de conocimiento según el grado de convencimiento que sé de sobre cada cuestión, ya que cuando alguien responde una cosa y la defiende mediante argumentos válidos y hechos irrefutables, pasa a ser conocido no sólo por el sujeto si no por todo su ámbito. Estos tipos son:
Opinión: Llamamos opinión a aquello que un sujeto cree verdadero sin tener una cierta seguridad, bien porque no encuentra argumentos o pruebas para corroborar su veracidad, o bien porque no se atreve a afirmar que está seguro.
Creencia: Ocurre cuando un sujeto está seguro de que algo es verdad pero no tiene los argumentos suficientes para convencer a todo el mundo de que su pensamiento es el válido. Es decir, utiliza argumentos que le convencen a él mismo, pero que posiblemente no sirvan para convencer a otras personas.
Saber: Hablamos del saber cuando un sujeto tiene una opinión que ha sido argumentada favorablemente y que nadie ha podido refutarla. Una opinión se convierte en saber cuando el sujeto en sí está convencido de que es real y además, sus argumentos y pruebas han sido realmente válidas y capaces de convencer a los demás.


Resuma entre 8 y 15 líneas cada una de estas teorías acerca del conocimiento:

El idealismo: En esta teoría se considera a la idea como principio del ser y del conocer. El idealismo se centra no en el mundo exterior, si no en el propio yo, abarcando los propios pensamientos y la conciencia, a la cual llamamos 'ideadora'. En el idealismo, la realidad no es lo que tenemos enfrente, si no aquello que percibimos y que es creado por nuestra propia conciencia.
Decimos que no conocemos las cosas tal y como son, si no que tenemos una imagen en función a lo que percibimos, es decir, que el sujeto construye el objeto a partir de lo que sus sentidos le ofrecen. Además, aunque el conocimiento en esta teoría va independiente de la experiencia, nuestra conciencia y razón se basa en ellas para representar una 'realidad' que nos resulte conocida.
El realismo: En oposición al idealismo, el realismo se basa en la percepción de un objeto tal cual es, siendo este parte de la realidad. Aristóteles daba dos rasgos a la ciencia: “Es ella un conocimiento fundado, puesto que aquello de lo que se tiene ciencia estricta, no puede ser de otra manera de cómo se conoce.” Según esto, el ser humano estaría dotado de ciertos órganos (siendo en este caso los sentidos) que le dan la capacidad de obtener toda información real acerca del objeto que perciben. Al contrario que en el idealismo, el conocimiento depende totalmente de estos sentidos, lo que quiere decir, que cualquier pensamiento debe estar asociado a una percepción sensorial, o de lo contrario, no existirá. Por ejemplo, un ciego, debido a la falta de vista, jamás conocería los colores, porque jamás podrá percibirlos.
El racionalismo: Se basa en la razón y las ciencias exactas como base del conocimiento. Descartes, considerado el padre del racionalismo decía: “la filosofía es como un árbol cuyas raíces están formadas por la metafísica, el tronco es la física y las demás ciencias constituyen las ramas.” Siguiendo esta afirmación, la realidad se regiría por unas leyes y solo aquello demostrado por las ciencias tendría veracidad. El racionalismo apuesta a la razón como fuente del conocimiento total. Gracias a esta podemos juzgar la verdad. Según esta teoría, los sentidos son engañosos y su información es confusa y limitada,en cambio las ciencias son exactas y gracias a ellas podemos escapar de los engaños de los sentidos y a partir de unas ciertas ideas evidentes (tan evidentes que no hace falta comprobarlas) se deriva un sistema de conocimientos completo. Además, se cree que el ser humano ya nace con ciertas ideas, pero que son como semillas que hay que regar y que se encuentran en reposo hasta llegar a formar parte del ser en sí.
El empirismo: Como contra al racionalismo, esta teoría cree que nada es posible sin los sentidos, donde la razón no puede actuar sola y está limitada por la experiencia. Por lo tanto se debe aceptar que solo es posible llevar a un conocimiento probable del mundo. Se cree que la mente humana es como un folio en blanco, que con la experiencia se llena de ideas, al contrario que en el racionalismo. Esto significaría que todas las ideas han sido formadas a partir de la información que ha sido captada anteriormente por nuestros sentidos y ahí se encuentra el gran reto de conocer cómo se forman las ideas en la mente humana. En lugar de deducir, el empirismo apuesta por la observación y la experimentación como origen del conocimiento, al igual que en las ciencias experimentales. Aprendemos de los errores cometidos y hallamos una mejor solución hasta encontrar la respuesta acertada.
El perspectivismo: Esta teoría dice que la realidad se basa en una percepción particular, es decir, que existen tantas realidades como puntos de vista y por ende, no podemos hallar una verdad absoluta debido a todas las verdades posibles pero, eso no significa que todas las perspectivas conlleven una verdad válida. Por ejemplo, si observamos un edificio a lo lejos nos va a resultar pequeño y conforme nos acercamos sus dimensiones nos van a resultar distintas, cada vez más grandes. Por lo tanto, podríamos decir que todas las perspectivas son reales, pero solo una verdad sería válida: El edificio tiene unos metros concretos y por mucho que nos alejáramos o acercáramos, el edificio en sí seguiría midiendo las misma dimensiones.
El escepticismo: Se dice que el conocimiento no es posible. Que no existe manera alguna de conocer una verdad absoluta. Los sentidos engañosos, nos trasmiten señales falsas que no muestran la realidad tal cual es, por lo que jamás, por mucho que nos esforzáramos, lograríamos definir con seguridad una verdadero conocimiento sobre el universo. Los escépticos, dudan de todo y siempre buscan encontrar un punto por el que refutar una teoría, aunque si en algún momento, una teoría fuera tan buena que no encontraran ningún argumento en contra, podrían asimilarla como buena.

Resuma las claves de las siguientes teorías de la verdad:

Verdad como consenso: Según esta teoría, la verdad viene dada cuando un grupo de personas están de acuerdo, idealmente hablando ese grupo estaría compuesto por la humanidad, aunque en otros casos la verdad es encontrada cuando un grupo de científicos o políticos, es decir, personas con poder y/o especializadas en algún tema, deciden ponerse de acuerdo. Por ejemplo, si un grupo político decide juntarse y sacar una ley en la que diga que debes pasar una reválida para obtener el título de la ESO, y tú suspendes, todos van a tener constancia de la ausencia del título y eso va a ser una verdad admitida por todos, aunque tú anteriormente hayas aprobado todos los cursos.
Verdad como adecuación: adecuación es sinónimo de correspondencia. Es decir la verdad es verdadera cuando se basa en los hechos físicos de la verdad por experimentación, cuando corresponde la hipótesis con el objeto. La teoría de la adecuación establece que la verdad y falsedad se dan en los enunciados, ideas, pero no se aplica al objeto, estas son propiedades de los enunciados o proposiciones. Por ejemplo, cuando decimos que el bolígrafo mide 18cm, y cogemos la regla y lo comprobamos, podemos ver que ambos, enunciado y propiedad del objeto, corresponden.
Verdad como perspectiva: La verdad como perspectiva explica que existen tantas verdades como puntos de vista se establezcan. Esto quiere decir, que la verdad va a estar dada por los intereses del sujeto y no por ello va a dejar de ser menos válida que las demás. Por ejemplo, si yo de buena mañana observo un coche y lo veo de color rojo, eso va a ser verdad. Pero si luego al atardecer observo el mismo coche que hace unas horas y la perspectiva ha cambiado, puedo verlo naranja y no por ello deja de ser una verdad individual.
Verdad como coherencia: Esta teoría dice que una proposición es verdadera si concuerda con el resto de enunciados de los términos considerados. Es decir, no deben contradecirse entre sí. Por ejemplo, si yo tengo que coger un tren a las 3pm y son las 2pm y ya estoy en la estación y digo “Voy a perder el tren”, eso se consideraría mentira porque no concuerda lo que digo a lo que realmente estoy haciendo.
Verdad como falsación: Algo es verdadero cuando se han hecho tantas experimentaciones que ha podido ser contrastado. Es decir, algo es cierto cuando tiene tanta experiencia que puede ser refutado.

Elabore un glosario con el significado de los siguientes términos:

Gnoseología: Teoría del conocimientos en cuanto análisis a priori de las formas de la actividad de la facultad de conocer siguiendo las pautas de la Analítica trascendental.
Razón: Facultad que realiza el cálculo y que es común a toda la especie humana; atribuir esta facultad a todos los hombres equivale a reconocerles tanto la capacidad de abstracción, como la capacidad de debate y acuerdo que son precisos para la regulación de la acción, la articulación creadora del lenguaje y la captación de la verdad. Capacidad de obtener consecuencias correctas a partir de principios ya conocidos. Descartes usa razón como sinónimo de “el poder juzgar bien y distinguir lo verdadero de lo falso”. También llamamos razón a la causa, justificación y motivo legítimo de una conducta. Kant utilizaba la razón para referirse a a la capacidad de producir conocimientos con independencia de la experiencia.
Sentido: Se dice de las preguntas (Esta cuestión está falta de sentido), para referirse a que “no hace posible su respuesta”. También entendemos Sentido como la razón o en entendimiento en cuanto discierne las cosas y posee exactitud en el juicio; juicio y opinión. Se matiza que, “hombre de sentido”, es aquel que que tiene profundidad en sus conocimientos y demasiada exactitud en el juicio. El “buen sentido”, se entiende como equivalente a exactitud en la razón.
Abstracción:Para Hegel designa lo universal separado de sus momentos constitutivos (se opone a universal concreto).Para ese autor, la abstracción es una operación del entendimiento que disminuye la riqueza de la realidad -que es concreta, pero también universal.
Objetividad:Condición de lo que es objeto, como opuesto a lo subjetivo. Se dice también de la intención de ver o expresar la realidad tal como es.
Certeza:Estado de la mente en el que ésta se adhiere a un juicio sin temor a errar. Por extensión se llaman cosas ciertas a aquellas que por su comprobabilidad o evidencia crean un estado de certeza. El estado de certeza puede tener diversos orígenes, no sólo la demostración o la intuición sensible; y se diferencia del estado de duda en sus diversos grados y versiones. La escuela escéptica negaba todo fundamento al estado de certeza al afirmar que existen razones para dudar de todo.
Duda:Estado de incertidumbre de la mente en la que ésta oscila entre opiniones u opciones diversas. Los escépticos apoyaban en motivos de duda hacia todo su ideal de suspensión de juicio o epojé, que suponían origen de la libertad interior y de la felicidad. Descartes utilizó una "duda universal metódica" en su búsqueda de una primera verdad evidente e inconmovible.
Evidencia:Claridad en el objeto por el que se manifiesta la verdad en su conocimiento y se origina el estado de certeza.
Escepticismo:Teoría que desespera en la búsqueda de un criterio de verdad y afirma la imposibilidad de la certeza. Los escépticos antiguos recomendaban, en consecuencia. La epojé o suspensión de juicio.
Autoridad:Poder que ejerce un hombre o un grupo en la sociedad. En su uso habitual se aplica a un poder no basado en la mera fuerza, sino legitimado en sí mismo o por un poder más alto.
Probabilidad:Grado superior de posibilidad en comparación con otras opciones.
Prejuicio:Prejuicio es admitir una opinión sin haberla juzgado; de este modo, en todas las partes del mundo, inspiramos a los niños las opiniones que queremos antes que puedan juzgarlas.
Coherencia:es la cohesión o relación entre una cosa y otra. El concepto se utiliza para nombrar a algo que resulta lógico y consecuente respecto a un antecedente.
Adecuación:Conformidad de una noción con su objeto o de los términos en una relación. Así, la verdad se define como "la adecuación del pensamiento con la cosa".
Consenso:acuerdo que se alcanza por el consentimiento entre los miembros de un grupo o entre varios grupos.
Incertidumbre:Expresión del grado de desconocimiento de una condición futura.

La incertidumbre puede derivarse de una falta de información o incluso por que exista 

desacuerdo sobre lo que se sabe o lo que podría saberse.

Inducción:Razonamiento o procedimiento científico que de lo particular o menos general

 conduce a lo universal, según definición de Aristóteles. Por partir de lo más inmediato 

sensible, la inducción es previa a la deducción.

Hipotético-deductivo:El método hipotético-deductivo es el procedimiento o camino que sigue el investigador para hacer de su actividad una práctica científica.
Método: Etimológicamente, "camino hacia". Todo sistema o técnica para la investigación de lo que es o del hacer. Se divide en deductivo e inductivo, y también en heurístico y didáctico. Descartes comenzó su replanteamiento de la filosofía estableciendo el método de la "duda universal metódica".
Verificación: Comprobación de la validez de un enunciado recurriendo a la experiencia.
Predicción: Predicción es una expresión que anticipa aquello que, supuestamente, va a suceder.
Realismo:Corriente general de la filosofía que, frente al idealismo, admite la realidad objetiva de las cosas como distintas al puro conocer, o trascendentes a él.
Causalidad: Es la "relación que se establece entre causa y efecto. Se puede hablar de esa relación entre acontecimientos, procesos, regularidad de los fenómenos y la producción de algo".
Relatividad: Teoría física y cosmológica formulada por Einstein, que mostró la insuficiencia de la llamada mecánica clásica sistematizada por Newton.
Caos: Término griego que, en el discurso mítico-religioso, vino a significar lo opuesto a orden. Según las cosmogonías griegas el caos es el estado en que se encuentra la materia, antes de la existencia del mundo tal como lo conocemos, y del que surgirán las fuerzas organizadores del universo, del cosmos (orden, para los griegos).
Indeterminismo: Doctrina psicológica y moral que niega que la voluntad humana se halle sometida o determinada enteramente por factores internos o externos. Teoría que afirma la libertad.
Interés: utilidad o conveniencia que se busca a nivel moral o material.
Irracional:todo lo que no tenía explicación de ningún tipo, ni siquiera desde el mito.

Analice tres textos sobre el conocimiento, de alguno de los autores que le pondré en el moodle.

James
La importancia para la vida humana de poseer creencias verdaderas acerca de hechos, es algo evidente. Vivimos en un mundo de realidades que pueden ser infinitamente útiles o infinitamente perjudiciales. Las ideas que nos dicen cuáles de éstas pueden esperarse, se consideran como las ideas verdaderas en toda esfera primaria de verificación; y la búsqueda de tales ideas constituye un deber primario humano. La posesión de la verdad, lejos de ser aquí un fin en sí mismo, es solamente un medio preliminar hacia otras satisfacciones vitales. Si me hallo perdido en un bosque, y hambriento, y encuentro una senda de ganado, será de la mayor importancia que piense que existe un lugar con seres humanos al final del sendero, pues si lo hago así y sigo el sendero, salvaré mi vida. El pensamiento verdadero, en este caso, es útil, porque la casa, que es su objeto, es útil. El valor práctico de las ideas verdaderas se deriva, pues, primariamente de la importancia práctica de sus objetos para nosotros. Sus objetos no son, sin duda alguna, importantes en todo momento. En otra ocasión puede no tener utilidad alguna la casa para mí, y entonces mi idea de ella, aunque verificable, será prácticamente inadecuada y convendrá que permanezca latente. Pero puesto que casi todo objeto puede algún día llegar a ser temporalmente importante, es evidente la ventaja de poseer una reserva general de verdades extra, de ideas que serán verdaderas en situaciones meramente posibles. Almacenamos tales verdades en nuestra memoria y con el sobrante llenamos nuestros libros de consulta, y cuando una de estas ideas extra se hace prácticamente adecuada para uno de nuestros casos de necesidad, del frigorífico donde estaba, pasa a actuar en el mundo y nuestra creencia en ella se convierte en activa. Se puede decir de ella que “es útil porque es verdadera” o que “es verdadera porque es útil”. Ambas frases significan exactamente lo mismo, a saber: que se trata de una idea que se cumple y que puede verificarse.

William James. Pragmatismo. (págs. 132-133, ed. Orbis)




Análisis del texto:
Williams James nació a mitad del siglo XIX y murió a principios del siglo XX. Su filosofía se basa en reducir la verdad a aquello que resulta útil, negando la posibilidad del conocimiento fundamentado en cualquier otro fundamento que no sea el interés. Para los pragmáticos más radicales solo se entiende como verdadero aquello por lo cual pueden llegar al éxito individual.

El texto anterior, podemos dividirlo en 3 partes. En la primera, James explica que las ideas pueden ser verdaderas o falsas según su utilidad, y que el conocer la verdad es algo indispensable para el ser humano, ya que conlleva beneficios. En la segunda parte, nos expone la parte anterior con un claro ejemplo. Gracias a este ejemplo comprendemos que la verdad es aquella que nos permite identificar lo útil del objeto  en función de la situación. Por último, el autor nos explica que siempre nos será conveniente aguardar a que una verdad sea útil, ya que según él, todo es, posiblemente, en algún momento de nuestra vida, verdad, y que es mejor plantearse todo cuanto conocemos como “verdadero”, para una posible situación en la que ese conocimiento verdadero resulte útil. 

En mi opinión, diría que el pragmatismo no siempre es correcto, ya que a veces no todas las ideas nos son útiles y no por ello dejan de ser ciertas. Cuando, por ejemplo, yo afirmo que una casa es roja, y todo el mundo percibe su color y lo declara como igual, estamos ante una verdad pero no por ello me es más útil, sino indiferente. Por otra parte, la verdad como utilidad puede llegar a ser contradictoria tal y como la plantea el pragmatismo. En efecto, yo puedo ver el petróleo como útil, pues me ayuda a mover el motor de un coche, de un barco o de un avión, y, de esta forma consigo desplazarme con más rapidez, de ahí su utilidad. No obstante, con el paso del tiempo esta utilidad inicial puede convertirse en riesgo y peligro. Me refiero al cambio climático como consecuencia de los gases de efecto invernadero. Es alarmante la cantidad de muertes prematuras que se producen por el cambio climático. Con este ejemplo quiero mostrar  que lo que en un momento puede ser de interés y útil, en otro momento puede resultar muy perjudicial por eso me ratifico en que esta teoría puede caer en contradicción, pues no resuelve adecuadamente el problema de interés, lo útil y el tiempo. 

Rousseau
Mi querida Sofía: No sabemos nada, no vemos nada, somos un rebaño de ciegos arrojados a la aventura en este vasto universo. Cada uno de nosotros, al no percibir ningún objeto, se hace una imagen fantástica de todos, que toma luego como regla de lo verdadero. Esta idea no se asemeja a la de ninguno de esa espantosa multitud de filósofos, cuya charla nos confunde, ya que no podemos encontrar ni siquiera dos que estén de acuerdo sobre el sistema del Universo que todos pretenden conocer, ni sobre la naturaleza de las cosas que todos se esfuerzan por explicar. [...] Nuestros sentidos son los instrumentos de todos nuestros conocimientos. De ellos nos vienen todas nuestras ideas, o al menos todas son ocasionadas por ellos. El entendimiento humano, estrecho y encerrado en su envoltura, no puede, por decirlo así, penetrar el cuerpo que le oprime y sólo actúa a través de las sensaciones. Si se quiere, son como cinco ventanas por las cuales nuestra alma querría ver el día; pero las ventanas son estrechas, el cristal está empañado, el muro es grueso y la casa está mal iluminada. Nuestros sentidos nos son dados para conservarnos y no para instruirnos, nos advierten de lo que nos es útil o perjudicial, y no de lo que es verdadero o falso. Su destino no es ser aplicados a la investigación de la Naturaleza, y así cuando hacemos tal uso son insuficientes, nos engañan y nunca podemos estar seguros de encontrar por ellos la verdad. […] ¿Dónde estamos? ¿Qué vemos, qué sabemos, qué es lo que existe? Corremos sólo tras sombras que se nos escapan. Algunos leves espectros, algunos vanos fantasmas revolotean alrededor de nuestros ojos y creemos ver la eterna cadena de los seres. No conocemos una sustancia en el universo, no estamos siquiera seguros de ver la superficie y queremos sondear el abismo de la Naturaleza.
Jean-Jaques Rousseau. Cartas a Sofía. Correspondencia filosófica y sentimental. Tercera carta. (págs 101-102 y 110, ed. Alianza).


Análisis del texto:
Rousseau nació a principios del siglo XVIII y murió a finales del mismo siglo. Su filosofía se basa en la búsqueda del humano en estado “natural”, sin haber sido influido por los dogmas de la sociedad, sin corromper, dónde los hombres se regían a través de unas leyes impartidas por la naturaleza, dónde no existiera la desigualdad ni todos los males que el estado civil conlleva. En resumen, busca una felicidad global basada en el origen del hombre en la naturaleza, cosa que no podemos observar debido a que ya no existe tal caso.
En la primera parte, Rousseau nos habla de la ignorancia del hombre, que se haya peleándose entre sí por descubrir cual de ellos lleva la razón en una cuestión cuando ninguno logra ni logrará percibir el universo tal cual es, sino que todos se inventan su propia verdad a conveniencia. En la segunda parte, nos habla de lo engañosos que pueden resultar nuestros sentidos, ya que todas las ideas del ser humano están basadas en ellos y que estos están hechos para sobrevivir y no para conocer la verdadera naturaleza, nos advierten de lo que es bueno o malo para nosotros y cuando intentamos descubrir más allá, pueden fallar y advertirnos de algo que realmente no es tal como lo percibimos. Por último, Rousseau nos invita a reflexionar sobre todo cuando vemos, oímos o sentimos, ¿Es realmente cierto todo cuanto percibimos? Podemos llamarnos ilusos, ya que no estamos seguros de nada y sin embargo, queremos llegar a conocer la Naturaleza en estado puro.
Estoy de acuerdo, pienso que para poder hallar un conocimiento objetivo de la Naturaleza primero deberíamos conocer todo cuanto hay, todo cuánto nos rodea, aquello a lo que llamamos universo, pero que no estamos dotados para lograr hallar una verdad misma, porque siempre estamos condicionados por la necesidad de sobrevivir a la que se adhieren nuestros sentidos.


Bunge
Los rasgos esenciales del tipo de conocimiento que alcanzan las ciencias de la naturaleza y de la sociedad son la racionalidad y la objetividad. Por conocimiento racional se entiende:
a) que está constituido por conceptos, juicios y raciocinios, y no por sensaciones, imágenes, pautas de conducta, etc. Sin duda, el científico percibe, forma imágenes (p.ej. modelos visualizables) y hace operaciones; pero tanto el punto de partida como el punto final de su trabajo son las ideas;

b) que esas ideas pueden combinarse de acuerdo con un conjunto de reglas lógicas, con el fin de producir nuevas ideas (inferencia deductiva). Éstas no son enteramente nuevas desde el punto de vista estrictamente lógico, puesto que están implicadas por las premisas de la deducción; pero son gnoseológicamente nuevas en la medida en que expresan conocimientos de los que no se tenía conciencia antes de efectuarse la deducción (…) 




¿Es posible el conocimiento objetivo?

Desde jóvenes nos han enseñado lo que está bien y lo que está mal, la verdad y la mentira, nos han inculcado unos valores y conocimientos que nos acompañan en nuestro viaje llamado vida. Hemos tenido y tenemos diferentes maestros, desde padres a profesores, familiares, amigos, enemigos, todos intentan darnos una visión acertada y objetiva sobre alguna cuestión pero, ¿es esto posible? ¿Podríamos llegar algún día a una verdad absoluta impuesta en todo el universo?
En esta disertación nos proponemos analizar detenidamente el significado de algunos conceptos y aclarar, apoyándonos en argumentos, que sí es posible un conocimiento objetivo, pero que para ello, deberíamos ser conocedores de todas las cuestiones del universo y puesto que eso es, hoy en día, imposible, basamos nuestro conocimiento en la subjetividad.

Definimos conocimiento objetivo como “aquel que está avalado por estudios científicos, investigadores, etc. que basándose en el resultado de infinidad de pruebas, carece de dudas.” A lo largo de la historia, hemos creído estar en lo cierto respecto a diferentes cuestiones que han ido llamando a nuestra curiosidad, y muchas veces nos hemos basado en “pruebas” que al final han resultado erróneas. Por ejemplo, al principio se decía que la tierra es redonda y para ello, se apoyaban en ciertas pruebas que a día de hoy ya están refutadas. Este ejemplo suena muy anterior pero no hace falta irse tan lejos para darse cuenta de eso. En el 2012, sin ir más lejos, miles de personas estaban realmente asustadas esperando el fin del mundo. Supuestamente, estas personas tenían pruebas basadas en el calendario maya. Pero todos sabemos que ese apocalipsis no ocurrió o de lo contrario nosotros no estaríamos aquí ahora escribiendo esto.
Jean Piaget, dijo: “El conocimiento científico está en perpetua evolución, cambia de un día para otro.” Revisando los ejemplos anteriores y siguiendo la cita, podríamos decir que todas las leyes impuestas ahora mismo, todo lo que creemos tener en la palma de la mano, aquello de lo que fardamos conocer, puede desmoronarse con un simple hecho que no concuerde y no podremos evitarlo, porque es lo que ha ido ocurriendo a lo largo de los años.

Sin embargo, todos esos errores nos ayudan a perfeccionar un poco la manera en la que formulamos ciertas teorías, es decir, a veces el error no se basa en la teoría, si no en una parte de esta que se puede modificar si es que así no afecta al resto de enunciados. Pero claro, al seguir esta pauta, estamos diciendo que todo en el universo va unido, y que para hallar el conocimiento real, deberíamos elaborar una teoría que admitiese a todo cuanto existe y para ello, debemos saber antes toda verdad. Y eso de la verdad, ha sido discutido durante siglos. ¿Que es aquello a lo que llamamos verdad? Después de estudiar todas las teorías de la verdad, debemos tener claro que la verdad es algo muy subjetivo. De momento, la única verdad a ciencia exacta que no hemos podido desmentir es aquella en la que tú, desde tu persona, declaras “Yo existo.” Y eso nadie lo puede negar con pruebas lógicas. Tanto tus sentidos como tu pensamiento hallan el enunciado demasiado coherente para encontrar siquiera un argumento en contra. Por el contrario, existen verdades más susceptibles a la refutación y estas van todas encadenadas a los sentidos.



Los seres humanos estamos dotados de ciertos aparatos que nos ayudan en el camino de la búsqueda de la verdad, aunque a veces pueden resultarnos, más que una ventaja, un obstáculo. Contamos con 5 sentidos, (6, dicen algunos, aunque con eso no quiero entrar a debate) y estos son: la vista, el olfato, el oído, el tacto y el gusto. Y todos ellos, TODOS, podemos incluirnos en la lista de subjetividad. Nadie puede estar seguro si lo que percibe es realmente la realidad del objeto porque no puede compararlo con otra persona, ya que los sentidos son individuales. Además, si todos percibiéramos lo mismo, no existirían casos de daltonismo, ni trastornos como la esquizofrenia. Ahora vamos a pararnos a pensar un poco en lo siguiente. ¿Y si todos en el fondo, somos un poquito daltónicos o esquizofrénicos? ¿Quién tiene el suficiente poder para poder diagnosticar a una persona algo de lo que no estamos seguros ni nosotros mismos? Realmente este nos parece un tema difícil de tratar. Nadie, desde el punto de vista objetivo, es capaz de asegurar que todo lo que vemos existe ni que todo lo que vemos es tal cual lo vemos. Así, para mí el color rojo puede tener un tono distinto al tuyo, pero ambos hemos sido enseñados a decir rojo cuando lo vemos y por ello no notamos la diferencia. Porque todos, alguna vez, hemos tenido discursiones sobre si un tono tira más a verde o azulado. Quizá es entonces cuando de verdad apreciamos la diferencia de tonos. Si no ambos nos decantaríamos por el mismo. Por lo tanto, aceptamos que los sentidos no son ciertamente fiables y que, en muchas ocasiones, estos nos juegan malas pasadas. Ahora bien, ¿debemos dudar solo de nuestros sentidos, o también de los pensamientos?

La verdad es que esto se está poniendo un poquito escéptico. Vamos a empezar a dudar de todo. Nuestros sentidos nos engañan, nada de lo que percibimos es real, ¿De qué fiarnos? De la duda. No hay algo más verdadero que nuestra propia duda. Y esa duda podemos decir que es realmente un pensamiento nuestro. Nosotros, nos atreveríamos a decir, que el resto de pensamientos, pueden ser influenciados por nuestro exterior. Pero el simple hecho de pensar y de dudar, eso jamás va a poder ser refutado. Entonces bien, si existe algo de lo que realmente no podemos dudar, significa que sí hay cierta certeza en nuestros pensamientos. Con esto no queremos decir, que todo cuanto pensamos sea cierto. Y con esto volvemos a la Tierra plana. Estamos seguros que todo el mundo en aquella época pensaría a ciencia cierta que la Tierra era plana y no por ello era real. Esto es debido a que nuestros pensamientos se ven afectados por la sociedad, los dogmas establecidos y además, como ya hemos dicho anteriormente, por el engaño de nuestros sentidos. Entonces, si no podemos fiarnos de los sentidos, ni del pensamiento (Siempre y cuando esté influenciado por algún factor externo), ni de las pruebas “científicas”, ¿En que debemos basarnos para conseguir llegar a la totalidad en el conocimiento del universo?

Ya hemos mencionado antes que hay algo de lo que no podemos dudar: existimos. Y existimos porque pensamos, por lo que tampoco podemos dudar de que pensamos. Y los sentidos, aunque a veces erróneos, si nos proporcionan cierta información verdadera. Pues bien, si unimos todo esto, podríamos decir, que el conocimiento objetivo, se encuentra en nosotros mismos, y que solo podemos llegar a él a base de errores. Con esto queremos decir, que nosotros, como persona real, en un espacio y un tiempo, somos capaces de percibir parte de la realidad, que posteriormente con el uso de la razón de la cual estamos dotados, y a través del pensamiento, debemos asociarla con experiencias anteriores o ejemplos similares, con el fin de ir encadenando sucesos para hallar un origen común, del que se pueda hacer una ley capaz de englobar a todo el universo. Esto si bien, suena completamente absurdo, más ni siquiera nosotros somos capaces de utilizar más del 20% de nuestro cerebro. Nuestro cerebro. Es parte de nosotros, como personas. Y es realmente un gran potencial a la hora de realizar el pensamiento. ¿Y si todas aquellas cuestiones del universo imposibles de resolver para nosotros, estuvieran escondidas en ese 80% de capacidad sin utilizar?
Para concluir, vamos a resumir, de manera concisa y lo más clara posible, la paradoja que es el conocimiento. Para hallar el conocimiento objetivo de todo cuanto hay en el universo, deberíamos ser capaces a través del 100% de nuestras facultades de percibir y recrear el mundo exterior en nuestra cabeza, corrigiendo errores y enlazando términos. Puesto que esto es, realmente difícil de hacer, por no decir con posibilidades nulas, debemos aceptar que, aunque si podría llegar a existir el conocimiento objetivo, no está a nuestro alcance y nos conformamos con creer que algún día, después de tanto tiempo en la subjetividad, logremos encontrar respuestas claras a nuestras preguntas.

Nadia Molina, Julián Guilló, Álvaro Morales y Samuel Milán 1 º BAC A










PROYECTO: EL CASTING DE TELESOFÍA



Proyecto. La cadena de televisión TELESOFÍA organizará un debate sobre lo que es la filosofía el próximo 27 de octubre. Para que el debate sea impecable, técnico, riguroso y tenga un alto nivel, la cadena TELESOFÍA, organizará un casting para seleccionar al equipo o miembros del equipo que mejor aborden las cuestiones que se quieren tratar en el debate. Para participar en el casting que organizará la cadena el día 20 de octubre el canal TELESOFÍA exigirá los siguientes requisitos:

Un informe por escrito de 12 folios, con letra arial, 12, interlineado sencillo en el que se aborden los siguientes temas:

    1.1 Identificar las preguntas y problemas que han caracterizado a la filosofía desde su origen, y distinguiéndolos de de los problemas y preguntas de la ciencia como la biología o física. 1.2. Explicar la diferencia entre el saber filosófico, y los saberes pre-racionales como el mito y la magia. 2.1. Identificar, relacionar y distinguir la vertiente práctica y teórica del quehacer filosófico, identificando las diferentes disciplinas que conforman la filosofía. 3.1. Reconocer las principales problemáticas filosóficas características de cada etapa cultural europea. 4.1. Definir los siguientes conceptos filosóficos: razón, imaginación, sentidos, mito, logos, arché, necesidad, contingencia, esencia, substancia, causa, existencia, crítica, metafísica, lógica, gnoseología, objetividad, dogmatismo, criticismo, entre otros. 5.1. Leer y analizar, de forma crítica, fragmentos de textos breves y significativos sobre las funciones y características del pensamiento filosófico, pertenecientes a pensadores, identificando las problemáticas filosóficas planteadas.

Documentos escritos y visuales.
      6.1 Elaborar una disertación de tres folios en la que expongáis vuestro propio pensamiento sobre qué es la filosofía. 6.2 Grabar un discurso en el móvil en el que, en 3 minutos expliquéis lo que es para vosotros/ti la filosofía.


Recuerda que en el informe ha de figurar siempre la fuente de la que procede la información. Ten en cuenta que las fuentes de las que se selecciona la información serán una clave que el jurado valore para determinar quien será seleccionado. Es importante que tomes la información en fuentes fiables y que tengan rigor científico. El casting consistirá en diferentes pruebas, principalmente de preguntas y respuestas en las que los participantes, aunque podrán tener el informe delante, serán prioritariamente seleccionados los que ni siquiera necesiten leer el informe. El canal se reserva todos los derechos de publicación de los informes y vídeos relacionados. Ya no hay tiempo que perder, muestra que eres competente para saber por ti mismo qué es la filosofía y para participar en ese debate poniendo tus conclusiones y punto de vista. 

sábado, 18 de febrero de 2017

II MARTÓN DE DERECHOS HUMANOS IES NIT DE L´ALBÀ.


II Maratón de Derechos Humanos IES NIT DE L´ALBÁ.

A pesar de que desapareció la asignatura de Educación Ético-Cívica el curso pasado, y aún cuando esta asignatura permitía de una manera más cómoda la organización del Maratón de Derechos Humanos, este curso 2016-2017 también ha sido posible desde el área de Filosofía, Valores Éticos y Geografía e Historia.

 Como en años anteriores los alumnos y alumnas de 4º de la ESO habéis asumido con mucha responsabilidad el rol de relatores de la ONU, y habéis investigado con rigor en los países en conflicto que os han tocado el estado de vulnerabilidad de los DD. HH. Gracias al trabajo de todos, el mundo es hoy un poco más justo. Y digo de todos y no sólo de los finalistas. Los finalistas o relatores de la ONU, en Turquía, Sahara Occidental y Siria han sido clasificados para el I Maratón de Derechos Humanos IES NIT DE L´ALBÀ, que este curso se celebrará en Palacio de Congreso de la Ciudad de Elche el próximo 9 de mayo, y al que acudirán alumnos y alumnas de otros centros de la ciudad.

 Enhorabuena a todos de nuevo y nos vemos en mayo. Hasta entonces seguid investigando desde vuestra condición de relatores de la ONU. Mucho ánimo.

 En la siguiente dirección web podéis ver el eco que se hizo la prensa local del concurso de nuestro centro y cómo este concurso ya ha adquirido una proyección local.

http://www.diarioinformacion.com/elche/2016/12/21/jovenes-reflejan-realidad/1841465.html#

 http://www.diarioinformacion.com/elche/2016/12/21/jovenes-reflejan-realidad/1841465.html#