jueves, 20 de diciembre de 2012

La llibertat (La libertad).

Cuanto más abandonados estemos más libres nos sentiremos, la libertad nace con o desde la pobreza...; la libertad es un impulso hacia hacia algo que nunca es suficiente para saciarnos...; Mi libertad tiene como límite, las libertades de los otros...; la libertad es el derecho a que el poder no entre en tu cama, a que no te robe tu intimidad...; la libertad es un riesgo...; Ser libres significa que no somos pura naturaleza...; La libertad como principio filosófico es un lío lingüístico...; La libertad es una cosa buena que permite que existan otras cosas buenas...; Ser libres es hacerse libres, es perder el miedo a pensar, perder el miedo al tirano, perder el miedo a uno mismo...; Sólo hay libertad si hay ley...; La libertad siempre es una lucha, una conquista, una creación...; ¿por qué obedecemos, si podríamos no hacerlo...?; ...; ...; Con este documental podéis seguir interesantes reflexiones sobre la libertad. Ver documental. 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

La identidad

Tenemos muchas identidades, y algunas de ellas hasta son contradictorias; al hablar de identidad hemos de hablar de nuestra frontera con otros seres humanos, y de la frontera de la identidad de unos pueblos o naciones con otros pueblos o naciones; mi identidad es el resultado de la mirada del otro; los otros al mirarme constituyen mi identidad; el yo, nuestra identidad, es una manifestación consciente de un inconsciente oculto; llegar a ser hombre o mujer no se elige a voluntad de cada cual; la identidad es el resultado de un conflicto con nosotros mismos y con los otros; ..., ..., El misterio de la identidad es algo que se nos escapa, no somos capaces de encerrarlo en un concepto ni en las palabras con las que nos referimos a ella. El siguiente documental nos ayuda a pensar sobre este apasionante miesterio de nuestra vida... Ver documental.

martes, 18 de diciembre de 2012

La justicia...

Quien quiera vivir entre gente justa que se vaya al desierto...; porque no somos amigos, necesitamos la justicia...; ...si no hay conflictos, no hace falta la justicia...; la justicia es una equivalencia imposible, es como la equivalencia entre el dinero y las cosas..., es una ficción...; la justicia es una ponderación de valores...; imparcialidad, independencia, responsabilidad, confianza de los ciudadanos, eso es inseparable de la justicia...; la justicia es igual para todos...; la justicia es dar a cada cual lo suyo...; derechos humanos, democracia, eso es justicia...; la justicia en mayúsculas, como algo universal y válido para todos los seres humanos..., eso no existe, sólo existe la justicia concreta; bonita palabra, pero que no dice nada, eso es la justicia; lee el  Mercader de Venecia, ahí se dice lo que es la justicia..., ...; ...; y así podríamos seguir...Pero, ¿Qué es la justicia realmente? Para pensar sobre este magnífico y difícil concepto es muy interesante ver el siguiente documental. Ver documental sobre la justicia...

lunes, 17 de diciembre de 2012

La verdad o la veritat.

Algo que pensaron los primeros filósofos griegos desde el inicio de la filosofía fue que las cosas no son lo que nos aparece a primera vista, que para encontrar lo que realmente son las cosas hemos de investigar, hemos de sacarle el disfraz de lo que aparentan, es decir, hemos de des-velarlas, retirarle algo  que las tapa, para que se muestren tal y como son. Eso es lo que significa la palabra griega aletheia, retirar el velo para ver lo que se esconde detrás. No se tiene aptitud para la filosofía si no observa, investiga y escruta,  tras lo que aparece a primera vista. El simple se contenta con la apariencia, el filósofo va más allá, a lo que la cosa esconde bajo su apariencia. Este problema de la verdad es lo que aborda este didáctico documental que podéis escuchar en catalán. Ver documental sobre la verdad.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Modelos de redacciones para la olimpiada.

Tenéis en el Blog los trabajos de tres de los cuatro finalistas del año pasado de la cuarta olimpiada. El tema del año pasado era si era posible o no el conocimiento objetivo. El trabajo ganador en el instituto galardonado con 100 euros fue: Abejas Racionales (por María Gallego); el segundo clasificado fue Teocracia, epistemocracia y economicocracia, (por Matei Radu),  galardonado con 50 euros; y el tercero, Infinitas realidades, (por Angela Delicado)  galardonado con 25 euros. Por problemas técnicos de formato del archivo todavía no está subido el cuarto clasificado: Los límites del ser humano, ( por Samanta Pérez) galardonado con 10 euros. Todos ellos fueron enviados a la final y lo más sorprendente es que no todos los jurados tienen la misma opinión porque de los cuatro trabajos resultaron finalistas a nivel valenciano, los que en el instituto quedaron en tercero y cuarto lugar. Esta fue la prueba de que la objetividad es un tema muy complicado y a tenor de la decisión del jurado, esa objetividad quedó probada que no existe.

Echad un vistazo a estos trabajos para estudiar y analizar la técnica de elaboración.
Mucho ánimo con vuestro trabajo.

INFINITAS REALIDADES



INFINITAS REALIDADES
Mayra Bruce
                Desde pequeños, en todas las sociedades, los adultos ponen gran énfasis en conseguir que los niños adquieran los conocimientos que se consideran indispensables para la vida y la supervivencia, transmitiéndoles las adquisiciones que nuestra sociedad ha acumulado a lo largo del tiempo. Sin embargo, ¿Quién nos dice que esa transmisión de conocimientos es lo que más se asemeja a  la realidad?, ¿Podríamos decir que lo que nos pretenden  imponer y enseñar es del todo cierto?                                                               

              Desde que el hombre comenzó a debatir el por qué estamos aquí, y qué hay más allá de la Tierra, continuamente hemos ido dando repuestas que dábamos como verdaderas, pero que más tarde resultaban ser erróneas, por lo que hasta ahora no hemos sido capaces de saber qué es verdad y qué no lo es.
Sin lugar a duda, si hay algo que siempre ha ido unido a la verdad  es la ciencia.            La ciencia es el único criterio “aceptable” que tenemos hasta el día de hoy.                                                                                                                                     Con la palabra aceptable, me refiero a que  no tenemos ningún criterio para distinguir entre teorías verdaderas y teorías aceptables, hasta el momento.                                           La ciencia es la única fuente que nos proporciona respuestas sobre lo que sucede a nuestro alrededor y que  tomamos como verdaderas.  Popper nos expone que el objetivo de la ciencia es dar explicaciones satisfactorias  de aquello que nos parece preciso dar una explicación. De esta forma, Popper argumenta que una explicación será tanto más satisfactoria cuanto más contrastable sea, y cuanto mejor contrastada haya sido, porque la tarea científica se renueva constantemente. En cierto modo, la ciencia  nos intenta mostrar lo que ella considera que es la auténtica realidad, sin embargo, esa información que nos proporciona no tiene porque ser  del todo cierta, ya que  nunca podremos estar seguros de que dicha verdad que se nos muestra es la verdad absoluta. Por tanto, podríamos decir que la ciencia no es del todo eficaz.  Así Nietzsche señala que  la eficacia no es necesariamente un signo de verdad  Dicho esto, si me preguntan cuál es mi postura acerca del conocimiento objetivo, ésta sería mi respuesta:
                  Yo, por mi parte, afirmo que el conocimiento objetivo no existe y aunque existiera nunca lo podríamos  llegar a alcanzar.                                                                                Es obvio pensar que hay una verdad por la cual se  rige nuestro mundo, pero esta verdad es lo que hemos acordado que sea verdad porque necesitamos una explicación a lo que vemos y al lugar en el cual nos encontramos. Sin embargo, podríamos estar viviendo en una realidad que para nosotros existe, pero que en el fondo no. Si buscamos  en la enciclopedia una definición correcta de la palabra esquizofrenia  se afirma lo siguiente:  personas con un grupo de trastornos mentales crónicos y graves, caracterizados por alteraciones en la percepción o la expresión de la realidad”. Se considera a una persona esquizofrénica aquella que vive en otra realidad.  Para esa persona  todo lo que ve es real y esa es su verdad y es muy difícil que le hagamos ver que  aquello que ve es inventado. Simplemente, perciben cosas que no son escuchadas ni vistas por nadie más que ellos. Cosas que no tienen sentido a veces. Pero que, para ellos, existen y son incluso palpables. No obstante ¿Por qué lo que nosotros vemos es más verdad que lo que la persona esquizofrénica ve? La respuesta es muy sencilla: porque es lo que la mayoría vemos. La verdad que determina la mayoría no tiene que ser  una verdad auténtica sino que es una verdad que usamos para que nuestro mundo funcione y que sirve para explicar las cosas que suceden en él.                                                                                                                                        
                Por otro lado, afirmo que por mucho que lo intentemos no podemos llegar a  saber cómo es la realidad, ya que mi presencia hace que esta cambie. A la vez para conocer la realidad tengo que existir en ella y mi presencia cambia la realidad. Nosotros somos los que creamos la realidad y  nos ponemos de acuerdo para decir que esa realidad es verdad, sin embargo, lo que nosotros decimos que es verdad varía dependiendo del momento de la historia en que vivimos. Por ejemplo, en un principio pensamos que la Tierra era el centro del universo y que todo giraba en torno a ella, pero hoy en día creemos que la verdad es que la Tierra gira alrededor del Sol y se encuentra dentro de un Sistema Solar. Sin embargo, esta teoría también podría ser falsa porque está demostrada mediante una ciencia que es inventada.        .                                                        
                 En efecto, el lenguaje es inventado, por lo que usamos algo inventado para  describir la realidad. Decimos que la nieve es blanca, pero eso nos lo hemos inventado nosotros para dotar de una cualidad a esa realidad, pero si nos paramos a pensar, no sabemos cómo es la nieve, lo único que somos capaces de hacer es crear una serie de términos que nos permiten explicar lo que vemos, nuestro propio mundo. Desde mi punto de vista, podemos conocer el valor y la utilidad de lo que está en frente nuestro, pero no podemos llegar a saber si es real o no.  Asimismo, podemos caracterizar lo percibido  mediante los sentidos, es decir, si es perjudicial o útil, pero no saber si existe o no. Esto se demuestra, por ejemplo, cuando vemos una estrella, ésta puede que ya no exista pero debido a la distancia nos llega la luz aunque ésta ya no exista, por lo que si nos fiáramos de la vista en este caso, pensaríamos que esa estrella existe, a pesar de que haya desaparecido. En este aspecto me apoyo en Rousseau, quién afirma que los sentidos nos son dados para conservarnos y no para instruirnos, nos advierten de lo que es útil o perjudicial, y no de lo que es verdadero o falso. Los sentidos transmiten todo la información que perciben del exterior al cerebro, acto seguido, éste lo ordena para convertirlo en un conocimiento, lo almacena, lo clasifica y lo utiliza cuando es necesario.
            Por tanto, el  cerebro  interpreta lo que percibimos, para lo cual interfieren otras funciones ejecutivas superiores, como la memoria,  el pensamiento e incluso las  emociones. Por ende, al percibir algo, nos conecta inmediatamente con una idea, con un recuerdo y con una emoción. Por tanto, cada percepción de la realidad será distinta, ya que cada uno de esos componentes dichos anteriormente son únicos en cada ser humano. Las diferencias entre los seres humanos no solamente en el aspecto físico sino también en el plano intelectual y psicológico, tienen mucho que ver con las diferentes percepciones de la realidad.        “¿Sería posible expresar con palabras lo que se ha visto? Del mismo modo que la vista no puede conocer los sonidos, así tampoco el oído no puede oír los colores.” Según esta afirmación de Gorgias, constatamos que es imposible querer comunicar la totalidad del mensaje, debido a que somos diferentes, dos personas no están pensando en la misma cosa en el momento en el que ambos se disponen a contarle una cosa al otro, ya que no es posible que algo único este en dos lugares a la vez.   Por tanto, dentro de tu realidad tú posees tus verdades. Las cuales no pueden ser de ninguna manera las verdades de otros. Por lo tanto, existen tantas verdades reales como realidades. Asimismo, puedo decir que en este aspecto me apoyo en Nietzsche ya que el pensamiento de este filósofo se centra en el descubrimiento de la verdad desde distintas percepciones. Nietzsche considera que cada uno tiene una percepción distinta del mundo y la considera correcta, pero es simplemente una más de las distintas percepciones que hay del mundo. Para Nietzsche,  no tenemos la medida correcta de ver la realidad por lo que es imposible llegar a conocerla.
           En conclusión, no existe el conocimiento objetivo porque mi presencia cambia la realidad y si esta cambia no podemos saber cómo es sin nuestra presencia, ya que algo que está cambiando constantemente no se puede conocer. Para que exista el conocimiento objetivo no deberíamos existir nosotros, ya que con nuestra presencia cambiamos la realidad y por tanto el conocimiento que podemos alcanzar no es verdadero, sino el que resulta de los cambios que provocamos con nuestra presencia. Es más, no solo cambiamos la realidad si no que inventamos un lenguaje con el que designar a esa realidad. No podemos fiarnos de nuestros sentidos para decir que lo que vemos es verdad, ya que estos a menudo nos fallan. Así pues, la verdad que determina la mayoría no es una verdad auténtica sino es una verdad que utilizamos para que funcione nuestro mundo y que sirve para explicar las cosas que en él se encuentran. Asimismo, cada uno tiene una percepción distinta de la realidad, por lo que  no podremos saber cuál es la verdadera realidad. Por tanto, la realidad no puede ser captada en su totalidad. En definitiva, independientemente de los argumentos y puntos de vista dados por cada filósofo, tenemos información suficiente para que cada uno, en su madurez de criterio saque las consecuencias más ajustadas sobre la verdadera realidad.
Fuentes visitadas:
1.    Textos de la IV Olimpiada de Filosofía de la Comunidad Valenciana.
2.    Pinar, M., ¿Qué es la realidad? En http://www.onirogenia.com/psicologias/%C2%BFque-es-la-realidad/

Teocracia, epistemocracia y economicocracia



Teocracia, epistemocracia y economicocracia
Torquemada Shön Botín
Los seres humanos, desde que nacemos y hasta que morimos, vivimos un proceso de aprendizaje y de estudio asimilando una gran cantidad de conocimiento. Ahora sí, ¿es este conocimiento igual para todos? ¿Vemos todos  la misma verdad?, ¿es posible el conocimiento objetivo?  Tras reflexionar sobre los textos propuestos para esta olimpiada, he decidido defender la siguiente tesis de Foucault, “en sociedades como las nuestras la «economía política» de la verdad está caracterizada por … estar sometida a una constante incitación económica y política … es producida y transmitida bajo el control no exclusivo pero sí dominante de algunos grandes aparatos políticos o económicos (universidad, ejército, escritura, medios de comunicación)…” A lo largo de mi tesis quiero demostrar que el conocimiento objetivo no existe en ningún caso y que la subjetividad es la que manda. Quiero demostrar que la “realidad” que nosotros vemos es, en la mayoría de los casos, una máscara puesta por aparatos políticos y económicos, la realidad que ellos desean y que detrás de ésta, está la verdadera realidad, la cual es inalcanzable para nosotros.
En primer lugar, hemos de tener en cuenta que a lo largo de la historia la institución que ha poseído el poder ha controlado el conocimiento, la forma en que el mundo ve la verdad, la forma en que se ha juzgado lo verdadero y lo falso, lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo. Un claro ejemplo de esta realidad es el caso de la Iglesia católica en Europa. Así, para la teología escolástica medieval, que monopolizaba la unánime definición del conocimiento colectivo, toda la multiforme realidad resultaba enteramente explicada por el transcendental Dios omnipotente que, al crear la realidad, la justificaba. De ahí su ecuación básica fundada en el Génesis revelado: la verdadera realidad es la divinidad. Esto quiere decir que tan solo aquello que es sagrado, puro, justo y santo es verdadero, y que lo profano, lo corrupto, lo indigno y lo insano es falso. La religión durante toda su dictadura, especialmente hasta el siglo XVIII, ha obligado a la población  a obtener, estudiar, aprender tan solo el conocimiento que ésta ha deseado, es decir, a ver la realidad desde el punto de vista de la Iglesia, que supuestamente enseñaba la verdad sobre un Dios todopoderoso, pero que en realidad todo lo que hacía era inventar mitos y doctrinas para controlar las masas. Así, la religión impuso su modo subjetivo de ver la realidad al pueblo para así controlarlo, pero esta voluntad de dominio y manipulación de la Iglesia tuvo sus adversarios.
En efecto, poco a poco la Iglesia fue perdiendo el monopolio en la definición colectiva de la realidad, puesto que, con la llegada de la modernidad el universo ya no parecía un todo coherente y previsible, centralizado por la imagen de la divinidad proveedora  de certidumbre, sino un desorden caótico y fragmentario, peligrosamente atravesado por fuerzas desconocidas imposibles de dominar. “Fue entonces -tal como demuestra Jean Delumeau en su célebre investigación sobre el gran Miedo en Occidente -el judío, la bruja, el hereje, el diablo, el infierno, la peste-, que hicieron de chivo emisario mediante cuyo cruento sacrificio expiatorio se esperaba alcanzar la purificación social.”[1] Todos recordamos aquellas históricas palabras de Galileo:  Eppur si muove”. Con esta expresión entre los labios acabó Galileo Galilei su discurso ante la Santa Inquisición. Después de ser torturado, condenado a prisión domiciliaria y condenado como hereje, fue  obligado a abjurar, renegando de su teoría heliocéntrica. Así pues, durante el régimen eclesiástico se formó un clima de persecución, genocidio y desorden catastrófico (más 50.000 víctimas entre los siglos XVI y XVIII a manos de la Inquisición) que fraguó una auténtica metamorfosis institucional, alumbrando el nacimiento de la Europa moderna que emergía entre las ruinas del viejo orden medieval.
De esta eclosión de la modernidad emergente nacieron las nuevas instituciones modernas que habían de sustituir a  la Iglesia en su monopolio de la definición de la realidad. Sí,  estoy hablando sobre la Ciencia. A largo plazo, la clerecía perdió todo su poder teocrático y secular, por lo que los científicos terminaron por sustituir completamente a los sacerdotes en su función de proveer al público de conocimiento y certidumbre, ofreciendo una imagen de la realidad aparentemente lo suficientemente fiable, verosímil y segura. Es verdad, la ciencia es un método institucional de obtención de conocimientos que, a diferencia de todos los demás, obtiene resultados prácticos, traduciéndose en tecnologías que permiten programar con certidumbre suficiente la transformación deliberada de la realidad.
Aun así la ciencia tiene un rasgo preocupante y es el siguiente: su mesianismo redentor, que despierta en la opinión pública una fe de carbonero en virtudes “mágicas” de la ciencia. “Si bien alguno de los fundadores del método científico, como Rene Descartes, proclamó la conveniencia del más prudente, la mayoría de la opinión pública confía a ciegas en la ciencia como esperanza de salvación individual y colectiva.”[2]. Así es, la ciencia nos muestra su forma de ver la realidad, de nuevo desde un punto subjetivo, y nosotros tenemos en ella no solo simple fe, sino fe a ciegas, fe religiosa en estado puro, ya que cualquier cosa que diga un científico “está demostrado y es verdadero” y nosotros nos lo creemos, como antes pasaba con la religión. Hemos pasado de estar bajo un régimen teocrático a uno que podríamos llamar “epistemocrático”. De ahí que a los científicos se les confíe plenos poderes para hacer y deshacer a su antojo, sin que tengan que responsabilizarse por sus siempre posibles y cada vez más frecuentes extralimitaciones.
Entre esas extralimitaciones de los aprendices de brujo contemporáneos detengámonos a analizar la que nos tiene hoy a todos ciegos: verdadero es lo que aporta un avance técnico y técnico es aquello que supuestamente nos hace la vida más fácil. La  técnica del motor supuso un gran avance para la ciencia, la posibilidad de recorrer un espacio en menor tiempo fue toda una revolución. Pero han llevado el avance al otro extremo, y en vez de hacernos una vida más fácil, los resultados se han transformado, no en felicidad, sino en pesadillas. Debido a la contaminación y al efecto invernadero producido por el CO2 elaborado en el motor de los vehículos, el planeta Tierra, al igual que un enfermo, sufre a causa de los “hechizos” realizados por estos aprendices de brujo contemporáneos, que ponen a la humanidad en peligro con sus investigaciones.  Pero el caso es que la técnica como mostraré a continuación también está determinada por el poder de determinadas instituciones hacia los científicos o por el afán de fama y no por el interés de conocer las cosas tal y como son.
Uno de los claros ejemplos del poder de las instituciones en la búsqueda de la supuesta verdad es el del el físico Jan Hendrik Schön, quien trabajaba para los prestigiosos Laboratorios Bell en el área de electrónica molecular. Supuestamente había descubierto una forma de difundir corrientes eléctricas intensas en cristales semiconductores orgánicos. Por ello se le candidateó para los premios Nobel. Pero en 2002 este fue despedido, más bien expulsado, de los prestigiosos laboratorios anteriormente mencionados, por haber falsificado 16 artículos científicos publicados entre 2001 y 2002 en las célebres y famosas revistas Science y Nature.  Otro caso es el de otro físico, Victor Ninov, que trabajaba en el Lawrence Berkeley National Laboratory. Él y sus compañeros falsificaron datos que justificaban la creación del átomo más pesado: el elemento número 118, por lo cual también fue despedido. Y el último ejemplo es el de Rusi Taleyarkhan, que trabajaba en los laboratorios  Oak Ridge National Laboratory, y que fue denunciado por falsificar los datos en un artículo publicado en Science donde sostenía haber logrado producir la fusión fría.
Sí, así es, los tres cometieron un fraude. Así que, el conocimiento científico, poco tiene que ver con la ética científica o con los principios metodológicos, pues cuentan más los intereses económicos, la ambición por el poder y la fama. El dinero hace que los científicos pierdan sus principios y el principal, nunca mentirás, con tal de conseguir aquello que todo hombre, por desgracia, añora: El PODER. El dinero capaz de manipularnos a todos, consigue que veamos la realidad, como él quiere y desea, haciendo que nos comportemos a su antojo, dictándonos lo que es verdadero o falso, justo o injusto, bueno o malo, moral o inmoral.
En conclusión, no solo no existe la objetividad sino que nosotros vemos la realidad con la subjetividad de aquellas personas, institución o sociedad que tiene un régimen de poder. Por lo tanto, a lo largo de la historia hemos ido cambiando de régimen: primero el “teocrático”, después el “epistemocrático”, y ahora el “económicocrático, pero en ningún momento llegamos a ver la verdadera realidad, la que se esconde bajo la máscara que la institución poseedora del poder nos muestra.


[1] Gil Calvo E, El Miedo es el mensaje (Ed. Alianza ensayo, 2003, Madrid) Pág. 110.
[2] Gil Calvo E, El Miedo es el mensaje (Ed. Alianza, Madrid, 2003) Pág. 116.